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domingo, 11 de agosto de 2013

Carta a Canal 5

En aquella época, septiembre de 1994, había un programa sobre negligencias médicas en Canal 5.

Les escribí una carta, explicándoles sobre el caso de mi esposo, Vicente Morillo Monje, pero nunca se pusieron en contacto conmigo.

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Carta a Canal 5 Transcripción
(Página 1)

Muy señores míos:

Me dirijo a vds. para exponerles el caso de la muerte de mi esposo debido a varias negligencias médicas por parte de distintos doctores de la misma clínica; la tan famosa Clínica MONCLOA, que según dice todo el mundo es la mejor equipada de todas España, y yo me pregunto de qué sirve la mejor máquina si detrás no hay un apersona con humanidad y amor a su trabajo que la maneje.
Ya sé que los casos de negligencia médica son muy difíciles de tratar debido a que la mayoría de nosotros no entendemos nada de medicina. 

He recibido algunas llamadas de abogados que, interesándose por el caso, me han dicho que lo deje, porque en nuestro país no conseguiremos nunca que un juez condene a un médico por lo penal, que como mucho podría conseguir una indemnización económica. Pero no es el dinero lo que yo quiero, aunque pienso que si mis hijos han perdido la seguridad y estabilidad que da el sueldo de un padre, tal vez, en justicia, deberían recibir una compensación económica.

En fin, que los abogados  me dicen, que primero hay que ir por vía penal, antes de un plazo de dos meses, y que el proceso puede durar un período de 12 años más o menos, y después  ya se puede ir por vía civil. Es decir, que después de sufrir la pérdida de la persona que era la mitad de mi vida, ahora tengo que pasar (Página 2) el resto de la que me quede viviendo un proceso interminable, en el que todo el mundo me dice que me desesperaré, me afectará el carácter  e influiré negativamente en el futuro de mis hijos.

Por otro lado pienso que si estos casos no salen a la luz, nunca podremos presionar a los poderes públicos para que hagan unas leyes  de las que, poco a poco, todos los ciudadanos salgamos beneficiados. No quiero que a mis hijos les ocurra lo mismo.

¿Porqué no tenemos el derecho reconocido ante la ley de que se nos dé una copia de todo lo que se nos va haciendo cada día como pacientes? Así, si todo sale bien, nos dan todas las pruebas, y si el paciente se muere, no tenemos derecho más qu e a informes parciales y mutilados; desde los cuales es muy difícil averiguar la verdad.

La clase médica es tan hermética, y se apoyan tanto unos a otros, que podrían cometer tranquilamente las mayores aberraciones en los quirófanos o investigar con pacientes, sin que los ciudadanos pudiésemos nunca averiguar la verdad. ¿No conseguiremos nunca los pacientes una figura notarial que levante acta de si lo que se hace en un quirófano es lo más correcto, y de si cuando falla un método, no se puede adoptar otro idóneo que salve la vida al paciente durante o después de la intervención?
Les quedo muy agradecida, solo por el hecho leer mi carta.

Le saluda atentamente.
(Mi firma)


Carta completa: página 1, página 2, página 3, página 4, página 5, página 6, página 7, página 8, página 9, página 10, página 11, página 12, página 13, página 14 y página15.

sábado, 8 de mayo de 2010

Penal: Informe Forense 2 de D. Javier Blazquez Aroca 7-6-1995

NOTA ACLARATORIA:

Como se puede comprobar por las fechas de las distintas citaciones, el Forense D. Javier Blázquez Aroca, recibió varias citaciones en el domicilio proporcionado por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos, que tal y como ellos reconocen, no se responsabilidad de la veracidad (ni de la comprobación, ni de la justificación de su legitimidad como profesional que ejercía en ese momento como Cardiólogo Clínico en España) de los datos proporcionados, aunque supongo que el Dr. Blázquez Aroca, sí estaría al corriente de los pagos de su cuota anual en dicho Colegio.

El día 23 de mayo llamé a mi abogada Dña. María Esther Castellanos García para preguntarle si ya había comparecido el nuevo Forense. Me comunicó que no se encontraba su paradero.

Dado que en aquella época solo teníamos una compañía de teléfonos para toda España, y Telefónica publicaba anualmente 3 guías de datos para los usuarios. En la Guía de Páginas azules o Blancas (ya no lo recuerdo bien) se podían encontrar, además de los números de teléfono, las direcciones completas de los mismos.

No me fue muy difícil encontrar el domicilio del Dr. Blázquez Aroca, que estaba allí listado con su nombre completo. Al día siguiente, 24 de mayo de 1995 por la mañana temprano, se lo comuniqué al Juzgado de Instrucción 21, mediante una simple llamada telefónica. Así se pudieron continuar con los trámites de su citación. Aunque, dado que la Guía era anual, en aquella fecha, este Dr. ya había cambiado, de nuevo, su domicilio. Supongo, que el Secretario del Juzgado de Instrucción Nº 21, al no encontrarlo allí, pensó ya con lógica y no como un simple burócrata kafkiano -en caso de que no apareciera en el domicilio listado en la Guía Telefónica- después de lo que yo le había dicho cuando le llamé.

El Dr. Blázquez Arca compareció el día 5 de junio en el Juzgado de Instrucción Nº 21, y el día 7 ya tenía presentado su Informe por escrito. Como se puede comprobar no es más que un escrito puramente subjetivo, sin ningún tipo de carácter científico, en el que no le pudo dar tiempo ni a mirar los documentos, y nada más que se fijó, como mucho, en el Informe de Urgencias del Dr. Manla y en si la Dra. Pérez Pedrero había hecho su trabajo en la UCI o no. Mientras que se extiende en dar un juicio personalizado sobre el Dr. Arcas como cirujano, cuando yo jamás había puesto esto en tela de juicio. Yo no me estaba quejando de la falta validez de el Dr. Arcas Meca como profesional de la cirugía cardiaca, sino de su actuación como tal, en el caso de D. Vicente Morillo Monje, mi esposo, en concreto. Pero ya reconoce que la postura del Dr. Arcas es “extraña” por negarse a admitir a otro cirujano en la intervención, máxime, cuando, posteriormente yo me enteré de que el Dr. Artero Guirao también operaba en la Clínica Moncloa. Ya que en aquel momento ambos eran Cirujanos Cardíacos que trabajaban alternando quirófano en esa Clínica para ASISA.

Un doctor puede ser un gran profesional y una eminencia en su especialidad, pero en un momento dado, puede equivocarse completamente en su forma de actuar, o actuar con orgullo profesional, o buscar su propio prestigio personal en una Clínica donde aún no lo tiene (-y con ello causar la muerte del paciente- no por ello debería dejar de ser responsable de sus actos ante la Ley. Según me habían dicho sobre el Dr. Arcas Meca en la Clínica Moncloa, en respuesta a mis preguntas sobre él, él acababa de aterrizar en esa, recientemente inaugurada Clínica -que en aquel momento gozaba de los medios tecnológicos más modernos de todas las clínicas privadas españolas- traído desde País Vasco. Pero un buen profesional siempre debe ser responsable de sus actos. Y cuanto más, cuando en ellos se juega con la vida de pacientes que, por las circunstancias que sean, se encuentran en estado absoluta indefensión por ignorar o engañársele deliberadamente, en beneficio propio del Dr., en cuanto al verdadero estado de su gravedad.

No entiendo porqué el D. Javier Blázquez Aroca se extiende tanto en un informe para el cual no se siente capacitado y declara no poder dar un verdadero juicio de valor sobre la actuación Del Dr. Arcas Meca, dado que él no es un Cirujano Cardiaco, sino un Cardiólogo Clínico, y por lo tanto, no tiene capacidad médica suficiente para juzgar a un profesional que le supera en rango o que pertenece a otra rama profesional distinta. Con que hubiera declarado esto al principio del Informe, le habrían sobrado todas las demás palabras, y habría ahorrado, además, mucho dinero al Juzgado de Instrucción Nº 21 de Madrid. Quizá dio tantas explicaciones innecesarias para justificar la suma de las 35. 000 pesetas que cobró por dicho Informe.
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TRANSCRIPCIÓN DEL SEGUNDO INFORME DEL FORENSE
INFORME PERICIAL CARDIOLÓGICO SOBRE CASO 473l-c/94, JUZGADO DE INSTRUCCIÓN Nº 2l.

Estudiada la documentación correspondiente al expediente 473l—c/94, CONSIDERO:

Que las quejas de la denunciante van en dos direcciones:

- Por el trato humano recibido previo al ingreso y a lo largo de su estancia en la Clínica Moncloa.

- Por la posible negligencia profesional de alguno de los médicos que le trataron, Dr. Manla, Dra. Pérez Pedrero y Dr. Arcas fundamentalmente.

Del trato humano, si es real y cierto todo lo que denuncia la viuda, efectivamente puede tener razón, especialmente en que el Dr. Arcas no le informara de la gravedad de su esposo, tras la intervención quirúrgica y no volviera a visitarle tras la recaída que obligó a reingresarle en la U.C.I.. Pero este trato humano, criticable quizá desde algún punto de vista, NO AFECTA DIRECTAMENTE AL FALLECIMIENTO DEL PACIENTE.

Comprendiendo la angustia de esta mujer y su familia, creo que el trato y consideración de la Clínica Moncloa hacia ellos NO AFECTA EN NINGUN MOMENTO LA EVOLUCIÓN Y EL FATAL DESENLACE de la enfermedad de D. Vicente Morillo.
En cuanto a la actuación puramente profesional creo preciso distinguir tres cosas.

1ª.- La actuación de la Dra. Pérez Pedrero y de TODA LA U.C I. desde el punto de vista médico es intachable en todo momento, siendo quizá los que al tener que remontar y estabilizar a un paciente de tan alto riesgo, no solo desde el punto de vista cardiológico sino de Medicina Intensiva, actuaron siempre con Ética utilizando correctamente todos los medios a su alcance, por lo que según mi criterio no les es achacable ningún tipo de responsabilidad médica y mucho menos de negligencia profesional.

2ª.- Es posible que el día del ingrese del paciente, el 14 de Junio de 1.994, el Dr. Manla, al no ser cardiólogo, no repara en el pronóstico de lo que con buen criterio considera una banal infección respiratoria; en un portador de prótesisi cardiaca siempre puede resultar grave si no se trata a tiempo. Por lo que figura en el informe de Urgencias, la clínica podría achacarse a un pre-edema de pulmón, que al día siguiente ya se había instaurado completamente, por lo que es ingresado directamente en la U.C.I. Sólo esto es achacable al Dr. Manla, este retraso de varias horas en el comienzo del tratamiento correcto. Por otra parte, el propio Dr. Manla advierte una trombopenia que conseja valorar per el Servicio de Medicina Interna, tras un estudie exhaustivo del paciente. Aun pudiendo aceptar un exceso de optimismo por su parte al reenviar al paciente a su casa, EN NINGUN CASO esas 24 horas de retrase en el inicio del tratamiento de ese edema agudo de pulmón, son responsables el fallecimiento del paciente, ya que una vez ingresado en la U.C.I. el 15 de Junio, el paciente es tratado, estabilizado y diagnosticado perfectamente de la causa de ese edema de pulmón que resultó ser el mal funcionamiento de la prótesis colocada en el año 1.979 en válvula aórtica, así como la grave insuficiencia mitral, preparando al paciente para la intervención de alto riesgo de recambio de las 2 válvulas, el 24 de Junio de 1.994.

Por lo tanto aunque el Dr. Manla no hizo un correcto pronóstico, NO LE ES IMPUTABLE EN NINGUN MOMENTO NADA RELACIONADO CON EL POSTERIOR FALLECIMIENTO de D. Vicente Morillo, ya que una vez ingresado se le estabiliza hasta el día de la intervención.

3ª.- Intervención quirúrgica para recambio de prótesis malfuncionante y cambio de válvula mitral gravemente dañada.

Es en este punto donde cree que esta el centro de la denuncia.

Sin la autopsia será imposible emitir un juicio exacto clarificador y que averigüe, sin lugar a dudas, la causa exacta del fallecimiento del paciente.

Las intervenciones de este tipo siempre son difíciles, de alto riesgo y más en el caso presente en que una prótesis antigua está funcionando mal, probablemente desde tiempo antes de su cuadro de edema de pulmón y otra válvula esta gravemente afectada.

LA INTERVENCIÓN DEBE SER EFECTUADA CUANTO ANTES, siempre que lo permita el estado del paciente. El cirujano, Dr. Arcas Meca, es de un prestigio innegable, prestigio que ha alcanzado tras años de practicar y enseñar a otros esta técnica quirúrgica. Otra cosa es su trato personal con los pacientes y con sus familias, especialmente en este caso que nos ocupa. No conociéndole personalmente no sé cual es el trato personal del Dr. Arcas por lo que no puedo emitir juicio alquno. Profesionalmente si puedo decir que los resultados quirúrgicos del Dr. Arcas son equiparables a los de cualquier cirujano a nivel mundial. Con ello solo quiero resaltar que este tipo de intervención la realiza habitualmente y su capacidad para realizarla queda, a priori, fuera de toda duda.

Por otro lado el Dr. Arcas sí resalta la urgencia y gravedad de la intervención de D. Vicente Morillo. En este caso concreto, la no autorización expresa del paciente para ser operado, habría obligado al Dr. Arcas a darle un " alta voluntaria ", porque sin operarse, el fallecimiento podría ser inminente y ningún médico puede asumir ese riesgo. Si el Dr. Arcas no era de la confianza suficiente para la familia, deberían haberse negado expresamente a la intervención, haber trasladado al paciente a otro centro, o haber solicitado a otro posible cirujano su opinión INDEPENDIENTE MENTE de la del Dr. Arcas. Pero cuando éste comunica que le van a intervenir al día siguiente, la familia no pone impedimento ni se niega, por lo que la viuda no puede aducir que ella no autorizó la intervención sino el propio paciente que estaba su pleno uso de sus facultades. Otra cosa es que el Dr. Arcas no admitiera la presencia de otro cirujano en la intervención. Es extraña esa postura, quizá porque el Dr. Arcas no veía ninguna complicación especialmente difícil o fuera de lo habitual en este tipo de intervención. Aún así, y comprendiendo la angustia de la familia en esas horas, que quizá preferían que le operase el cirujano que le implantó la primera prótesis en 1.979 llegado el momento no ponen impedimento ni se niegan a la intervención por el Dr. Arcas.

La marca utilizada para el recambio valvular, Carbomedics, solo puede evaluarla un cirujano cardiaco, para emitir un juicio de valor sobre los resultados.

Del historial médico se desprende que es a raíz de la intervención quirúrgica cuando comienzan los problemas auténticos y graves que llevan al fallecimiento del sr. Morillo.

Para valorarlo solo el Dr. Arcas puede aportar más datos. En principio parece que las complicaciones post operatorias (exceso de Sintrón que lleva al sangrado excesivo, derrame pleural y otras) son relativamente habituales en este tipo de cirugía, sin llevar indefectiblemente al fallecimiento del paciente. La cantidad tan elevada de bilirrubina podría deberse a un fracaso hepático por las transfusiones de sangre, también habituales en esta cirugía.
En este caso, había un fracaso multisistémico, hepático, renal y cardiaco y esto hace inviable un trasplante.

CONCLUSIONES

1ª.- Sin la autopsia no puede achacarse objetivamente responsabilidad alguna al Dr. Arcas Meca por negligencia, error o mala práctica en su intervención el 24 de junio de 1.994 a D. Vicente Morillo.

2ª.- Un cirujano cardiaco quizá pudiera ampliar datos y emitir una opinión más extensa que la que puede dar un cardiólogo puramente clínico como es mi caso.

Es cuanto tengo el honor de decir, según mi mejor saber y entender, quedando a disposición se Su Señoría para cuanto crea necesario.

Madrid, a 7 de junio de 1.995

Fdo. Javier Blázquez Aroca

Por favor, haga click aquí para que se abra este Informe en formato PDF. Gracias por su amable visita a mi blog. Sus Comentarios serán bien recibidos.
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jueves, 6 de mayo de 2010

Penal: Informe Forense 1 de D. Andres Bedate Gutierrez 24-01-1995

NOTA ACLARATORIA:

Nada más fallecer Vicente, alguien de la familia me preguntó: “ ¿No vas a pedir que le hagan la Autopsia?” En aquel momento, yo estaba en un terrible estado de shock, en el que no podía reaccionar, y cometí el grave error de pensar y contestar: “¿Para qué? ¡Si lo que ya quiero es que no le hagan más daño!” Porque en esos momentos te resultimposible comprender que alguien importante en tu vida, -que acabas de ver vivo, de estar hablándole o de verle respirar- ha dejado de existir en un instante. Como tu mente no quiere, tampoco, admitirlo, ni rendirse a la evidencia, eres incapaz de tomar una decisión que posteriormente será decisiva en cuestiones legales.

Durante el camino, hacia el entierro, desde Madrid hasta Dehesas, comencé a repasar todos los hechos acaecidos aquella trágica quincena. Y justo a la vuelta del Cementerio, le dije a mi padrastro, “No me voy a marchar de aquí hoy porque me he dado cuenta de que he cometido un error al no permitir que le hicieran la Autopsia. En su muerte hay algo que ahora me parece irregular, y como no se lo que es, creo que es mejor que mañana vaya a Ponferrada a solicitar que abran el nicho y le hagan la Autopsia”. Pero, al enterarse de esta idea “descabellada”, sus hermanos me aconsejaron que, por el bien de su padre, no lo hiciera. Ya que siendo él muy creyente, eso le habría parecido un sacrilegio. Respeté este deseo de ellos y cedí, porque me pareció comprensible.

El mayor error que cometí fue el de permitir que lo sacaran casi inmediatamente de la Clínica Moncloa – porque alegaron: “Tienen que sacar su cadáver de aquí de inmediato. Ya no podemos dejarlo aquí ni un minuto más. Es tanta la cantidad de líquidos que desprende su cuerpo, que nos está poniendo todo el suelo perdido” – hacia el Tanatorio sin hacerle allí mismo la Autopsia.

Se que con esa Autopsia, sí se hubiera sabido con certeza cual fue la auténtica causa -de entre un cúmulo de ellas- que produjo el fallecimiento de Vicente. A pesar de todo, yo SIEMPRE asumo TODOS mis errores como míos propios, y ahora no me arrepiento de ninguna de las decisiones que tomé en cada uno de aquellos distintos momentos.

Todo lo que presenté como denuncia en las Diligencias Previas podría parecer inventado por mí, a menos que la Corte de Justicia española no lo hubiese tenido en cuenta.

Aquí transcribo, - de los tres que se hicieron- el Informe del Primer Forense, solicitado por el Juzgado de Instrucción Nº 21 de Madrid.
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TRANSCRIPCIÓN DE ESTE INFORME
(NOTA: se añadió una aclaración en paréntesis para corregir un error en el nombre de la Clínica Moncloa y de la companía Médica ASISA.)

3R6846578

I N F O R M E: En Madrid a 24 de Enero de mil novecientos noventa y cinco.

Ante S.Sª., asistido de mi, el Secretario, comparece el Médico Forense de este juzgado D. ANDRÉS BEDATE GUTIERREZ y previo juramento que presta en debida forma, dice:

Que por mandato judicial ha reconocido el expediente sobre imprudencia con el número de diligencias previas 4731-c/94 y que del mismo se desprende:

Para la elaboración del presente informe hemos contado con la documentación que ha sido remitida per el Hospital Clínicas ASISAS (entiéndase: "Clínica Moncloa de ASISA), y por la parte denunciante.

D. Vicente Morillo Monje acude al Hospital Clínicas ASISAS (HCA) el día 14 de junio de 1994 hacia las 10.38 horas (folio 13), es explorado por el Dr. Manla, valorando su situación "ausencia de patología urgente" y estableciendo que "en caso de apreciar cualquier síntoma sobreañadido, acudirá a consulta". Asimismo receta Primperán y Almax, por ultimo se establece un control posterior por medicina interna para valorar la trombopenia existente.

Según las manifestaciones escritas en el folio 2 y 3, D. Vicente Morillo Monje, volvió a su domicilio, y a lo largo del día su situación fue empeorando progresivamente, hasta que en la madrugada del día 15 de junio de 1994, a las 3.55 horas, acude al mismo centro hospitalario, siendo recibido por el médico de guardia de urgencia la Dra. Pastor, es diagnosticado de un edema agudo de pulmón y una infección respiratoria. En el ecocardiograma realizado se establece un diagnóstico de prótesis aórtica disfuncionante (folios 14 y 15)

D. Vicente Morillo Monje es trasladado a la UCI el día 15 de junio y permanece en la misma hasta el día 17 de junio. En el informe de alta de la UCI, se aprecia en el apartado de evolución, que se encuentra pendiente de valoración sobre cirugía cardiaca, no ha habido complicaciones post-cateterismo y evoluciona favorablemente tratamiento diurético (folios 16 y 17).

La patología inicial de edema agudo de pulmón a lo largo de los días transcurridos es controlada, si bien persiste la derivada de la prótesis valvular. Una vez estabilizado el paciente, y suponemos que valorado positivamente, es introducido en el quirófano para su posterior intervención.

Es a partir de este momento, de la intervención, cuando consideramos que un especialista en cardiología debe valorar la actuación técnica quirúrgica y su posterior actuación médica de tratamiento postquirúrgico.


CONCLUSIONES
1º.- Que el día 14 de junio de 1994 cuando acude D. Vicente Morillo Monje al Hospital Clínicas ASISAS (HCA) a las 10.38 horas presentaba una sintomatología inespecífica que no denotaba un ingreso de urgencia.

2º.- Que la actuación del Dr. Manla, en base a la documentación aportada, se corresponde con la "lex artis ad hoc".

3º.- Que D. Vicente Morillo Monje en las horas siguientes desarrolla un cuadro patológico que hace necesario su ingreso en un centro hospitalario su posterior traslado a la UCI del hospital.

4º.- Que el día 17 de junio de 1994 es dado de alta en la UCI para ser trasladado a planta, donde evoluciona favorablemente y permanece hasta el día 24 de junio en que es operado.

5º.- Que la evolución desde la intervención quirúrgica, hasta la defunción, debe ser valorada por un especialista de la Clínica Médico Forense de Madrid.

Es cuanto tiene que informar en razón de su cargo.


Porfavor, entre en este enlace para ver el documento completo en PDF.

Gracias por su amable visita a mi blog "Caso Vicente Morillo Monje". Sus Comentarios serán bien recibidos aunque, por razones de seguridad, están moderados.
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domingo, 2 de mayo de 2010

Juicio Penal Diligencias previas 17-10-1994 Nº 4731

Diligencias previas 17-10-1994

NOTA: Transcribo el texto íntegro, que yo misma dicté a mi letrada, Dña. Mª Esther Castellanos García, por desconocer ella los hechos, pero dado que aún así, contiene distintos tipos de errores, corrijo los ortográficos y de redacción y añado, entre paréntesis, alguna palabra o explicación, para facilitar la mejor comprensión de este texto.


TOMO 1
Juzgado de Instrucción Núm. 21
Madrid
DILIGENCIAS PREVIAS
Número 4731
Nº Rtro. Gral. 6362
Fecha incoación 17-10-1994
Sobre imprudencia

Denunciante:
Berta-Isabel Cuadrado Álvarez
Procuradora:
Sra. Arduán Rodríguez (Rocío)
(Letrada:
Mª Esther Castellanos García)

Denunciados:
1. Mouffak Manla Barudi
Proc. Sra. de Zulueta Luchsinger
2. Dr. Arcas Meca
Proc. Sra. López Thomas
3. Pérez Pedrero
Proc. Sr. Codes Feijó
4. Mª Luisa Sánchez Sánchez
Proc. Sra. Álvarez del Valle Lavesque


Decanato Juzgados (Madrid)
Oficina registro y reparto Penal
Asuntos Penales e Instrucción
Nro. Registro General: 298820/1994
Procedencia: 5/5 p. Reparto/ Penal
Nª de Referencia: NO CONSTA
Fecha de presentación: 11/10/1994
Fecha de Registro: 11/10/1994
Terminación: 0
Clase: A6 Ordinarias
Destino: 1221 Jdo. Instrucción 21
6362, 4731
______________
INTERVINIENTES
______________
ORD APELLIDO, NOMBRE
______________
1. CUADRADO ALVAREZ, BERTA ISABEL
2 DR. MANLA
3 DR. ARCAS MECA
4 DRA. PÉREZ PEDRERO
5 DRA SÁNCHEZ SÁNCHEZ



AL JUZGADO DE INSTRUCCIÓN
Dña. Berta Isabel Cuadrado Álvarez, mayor de edad, y con domicilio en la calle XXX, de Madrid XXX, ante este juzgado comparece y como mejor derecho proceda,


DICE:

Que por medio del presente escrito presenta denuncia por un presunto delito de imprudencia profesional con resultado de muerte, contra el Dr. Manla con Nº de colegiado 31502y domicilio en la Clínica Moncloa de Asisa, sita en la Avenida de Valladolid; Dr. Arcas Meca, con domicilio profesional en la Clínica Moncloa, sita en la Avenida de Valladolid Nº; la Dra. Pérez Pedrero de la Unidad de Cuidados Intensivos, igualmente de la misma Clínica; contra la Dra. Sánchez y Sánchez con Nº de colegiado 18.096, igualmente de la Clínica Moncloa; así como contra el médico de urgencias que le atendió el día 1 de julio a las 14 horas hasta las 24:30 horas de la noche, y el Dr. que estaba de guardia en la UCI el día 1 de julio entre las 7 de la tarde hasta las 8 de la mañana del día 2 de julio, desconociendo este parte, el nombre de ambos.

HECHOS:

PRIMERO.- Que el día 13 de junio del presente año (1994), mi esposo D. Vicente Morillo Monje, se empezó a sentir indispuesto, devolviendo la cena sin digerir y tosió toda la noche, por lo que llamamos a urgencias de ASISA, recomendándonos (esta) que fuéramos a la Clínica Moncloa a la mañana siguiente ya que era de noche.

SEGUNDO.- Que el día 14 acudimos, como se nos dijo, a dicha Clínica, atendiéndonos el Dr. Manla por estar de guardia. El cual le dijo ( a Vicente) que no tenía nada grave y que se fuera tranquilamente para casa, ya que era un simple resfriado, y eso que D. Vicente Morillo, al tener implantada una válvula en el corazón (error de la letrada, debía haber escrito: "válvula aórtica") era un paciente de alto riesgo y su esposa había notado un sonido muy raro en el corazón, y su esposa tenía sospechas de que le había fallado la válvula, ya que el corazón no le latía normalmente, y al respirar parecía como si el corazón le hiciera burbujas, y al toser expulsaba esputos rosados.

TERCERO.-El Dr. ante estas manifestaciones, se rió y dijo a la esposa que no se pusiera nerviosa, que se fuera a su casa y si se ponía peor que volviera, recetándole, tal y como se puede comprobar por el parte (de urgencias) que se presenta, Primperán y Almax Forte.

CUARTO.- Que dicho médico, al conocer que tenía una válvula de Hancock, debía haberle recetado inmediatamente un antibiótico a fin de impedir que se produjera una infección y que la misma dañara la válvula, lo que supondría un paro de la misma en pocas horas.

Sin embargo, el médico (de urgencias, Dr. Manla) no le recetó nada (para impedir la infección de la válvula) e hizo caso omiso a los antecedentes del enfermo y a las observaciones de su esposa.

Igualmente, la esposa puso de manifiesto que los anteriores informes médicos, determinaban una regurgitación aórtica, y la esposa temía que esta se hubiera agravado, pero el médico dijo, sin apenas, mirarle, que no se notaba nada de eso.

QUINTO.- Que por las opiniones de los médicos y por los partes (médicos) que dictaron (en urgencias) se dio el alta médica a D. Vicente sobre las 15 horas del día 14, pese a que el (luego) fallecido seguía muy cansado, muy pálido y sin ganas de comer. Que igualmente tenía una tos seca que le impedía estar acostado, por lo que tenía que estar de pie.

Por la noche de ese mismo día, al acostarse, no podía ponerse de ninguna forma, ya que no dejaba de toser todo el tiempo. Sobre las 2:30 horas de la madrugada del día 15, la esposa volvió a llamar a urgencias, y le dijeron que volviera a llevarle a la misma Clínica (Moncloa), solicitando la esposa una ambulancia, ya que su marido se encontraba muy mal, diciéndole ( a ella) que no, porque no había sido recetada, que pidiera un taxi.

SEXTO.- Que la esposa, ante la tardanza del taxi, volvió a llamar a urgencias, diciéndoles que mandaran una ambulancia ante el grave empeoramiento de D. Vicente, diciéndole que no fuera pesada y que no podían mandar una ambulancia sin receta médica.

SÉPTIMO.- Que D. Vicente se levantó de la cama, y empezó a echar sangre al toser, y empezó a temblar y (a) sudar y tenía 38 (grados) de fiebre, por lo que la esposa, ya muy asustada y nerviosa, volvió a llamar a Urgencias, pidiendo nuevamente una ambulancia, por lo que la pusieron a hablar con el médico de guardia, el cual le dijo "que dejara de dar la noche, que ya era la tercera vez que llamaba, y que esperara al taxi, que no era grave lo que tenía".

Cuando llegó el taxista, que (tan tarde porque) no encontraba la casa. El taxista no podía llegar hasta (la puerta) de la Clínica (porque había entrado junto a la orilla del rio), por lo que D. Vicente tuvo que andar más de 100 metros hasta el hall, con una toalla en la boca para (recoger) la sangre que manaba y (estaba) tiritando. Al verle como iba, y que se desmayaba, y que su esposa no podía con él, corrieron a atenderle y a sentarle en una silla, retirándole toda la toalla llena de sangre, mientras, seguía tosiendo constantemente, por lo que fue atendido por la Dra. María Cruz Pastor Verde, la cual le atendió muy humanamente, y al verle tan mal dijo porqué no había ido antes al hospital, por lo que la esposa le mostró el informe de urgencias del día anterior, asombrándose (esta Dra.) de que le hubieran dado el alta con el cuadro médico que presentaba. Dicha Dra. le aoscultó y le atendió, teniéndole en observación toda la noche. Después del Eco-cardiograma me comunicó (comunicó a la esposa) que la válvula había fallado (y) producido un edema pulmonar, por lo que tenía que ser inmediatamente ingresado en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos).

OCTAVA.- Desde las 12:48 horas del día 15 de junio, hasta el día 17 del mismo mes, en que la Dra. Pérez Pedrero, en su consulta, que tenía a diario, comunicó a la esposa que el problema del edema pulmonar había sido subsanado, y que estaban pendientes del informe del Cateterismo que le habían hecho el día 16 por la tarde. Que lo encontraba bastante bien, que tendría que restablecerse para poder ser intervenido quirúrgicamente, por lo que le darían en planta un tratamiento, y que si la esposa quería, se lo podría llevar a casa mientras esperaban la operación, y cuya única condición era que siguiera dicho tratamiento.

La esposa comentó (a esa Dra.) que si su esposo tenía que ir a su casa y se podía esperar, que a ella le gustaría que le operara el Dr. Girao (Artero Girao), que era el doctor que le implantó (le había implantado) la válvula (en el Ruber) y la Dra. dijo que sería mejor, ya que siempre era más recomendable un Dr. que conozca (conociera) al paciente.

DÉCIMO.- El día 16 de junio, el Dr. Sobrino Daza, le había realizado, entre las 19 y las 21 horas, un Cateterísmo, informando a la familia (esposa) que le había hecho un cateterismo muy largo y muy completo, y que el corazón de su marido era joven, y lo había aguantado perfectamente, aunque sentía comunicar(le) que tendrían que cambiar(le) no solo la válvula aórtica, sino también la mitral. Según el informe de ese Dr. su corazón contraía bien y no tenía lesiones coronarias obstructivas, por lo que creían que todo iría bien, aunque la operación era muy seria.

UNDÉCIMO.- D. Vicente permaneció en planta desde el día 17 por la tarde sobre las 20 horas hasta el día 24 a las 16:20 horas, que entró en el quirófano. Durante ese periodo de tiempo, la familia (esposa) habló con el Dr. (Artero) que le había implantado la válvula, y le dio el teléfono del mismo al Dr. Arcas Meca, para que hablaran sobre la operación del paciente. Pese a todo esto, el paciente, en ausencia de su esposa, fue convencido por el Dr. Arcas de que su estado era tan grave que no podía salir de la Clínica sin ser operado (por él y allí mismo).

DÉCIMO SEGUNDO.- Ante esta situación, (y) lo inminente de la operación y (dado) que, en ningún momento, pudo la esposa elegir el cirujano, la esposa acudió al Cardiólogo de su marido durante los últimos 15 años, el Dr. Saravia Ripoll, el cuál le comunicó que su esposo podía ser intervenido por quién la familia y el paciente eligieran, y que no tenían porqué obligarles a aceptar un cirujano. El jueves 23 a las 24 horas, el Dr. Arcas Meca fue a comunicar a la familia que al día siguiente, sobre las 16 horas, D. Vicente sería operado. Dicha visita la hizo en compañía de otro médico que haría las veces de anestesista.

La esposa solicitó que el Dr. Artero Girao estuviera en la operación aunque tuviera que ser el paciente y su familia quién pagara su presencia (en el quirófano). Ante lo que el Dr. Arcas se ofendió y manifestó que aunque el Dr. Artero era su amigo, nunca le permitiría que estuviera en una operación suya.

DÉCIMO TERCERA.- La familia consintió la operación, ante la gravedad que manifestaba el Dr. Arcas, (y) temiendo, según los informes de dicho médico, que una dilación de la misma tuviera un desenlace fatal. D. Vicente mejoró (había mejorado) notablemente mientras estuvo (había estado) en la planta, aunque su palidez y delgadez eran grandes. Se levantaba, acudía al servicio y hacía de vientre con normalidad, se duchaba y aseaba, etc.

DÉCIMO CUARTA.- El día 24, sobre las 16 horas bajó (lo bajaron) al quirófano. Anteriormente comunicaron a la familia que una operación normal duraría unas 4 horas. La familia estuvo más o menos hasta esa hora, e igualmente estuvo tranquilo el pasillo del quirófano, pero a las 20:30 horas salió una enfermera del quirófano de D. Vicente dos veces corriendo con tubos de análisis, y otra vez salió corriendo y volvió con otra enfermera, y sobre las 21:30 horas entraron en el mismo quirófano dos hombres vestidos de calle, lo que hizo pensar a la familia que algo grave estaba sucediendo en el quirófano.

DÉCIMO QUINTO.- Que D. Vicente salió del quirófano sobre las 22:30 horas, inconsciente, y el Dr. (Arcas) solamente manifestó (a la familia) que todo iba bien y dentro de lo que esperaba. Manifestó, igualmente, a las preguntas de la esposa, que, la operación había ido bien, solo que había sido un poco más larga de lo normal. La esposa vio a D. Vicente en la UCI sobre las 23:30 horas de esa noche y seguía inconsciente, conectado a (un) respirador artificial, y las enfermeras (le) dijeron que todo se encontraba dentro de los cauces normales.

DÉCIMO SEXTO.- A la mañana del día siguiente estaba consciente, y por la tarde, le quitaron el respirador artificial. EL día 26, la máquina de drenaje estaba llena de sangre, y la esposa preguntó a la Dra. Pérez Pedrero que si tenía hemorragia, a lo cual a (la) Dra. Respondió que había tenido un poco más de lo normal, pero que ya estaba corregido, y que todo estaba controlado. La esposa pudo comprobar, en la visita que le hizo por la tarde, que las pulsaciones eran muy bajas, a veces tenía 46, y entonces, habló con el Dr. De la UCI, un médico de unos 50 años y con barba, del cual se desconoce su nombre, y le preguntó que si era peligroso. Dijo que era a causa de su fibrilación ventricular, (ya) que no había sido corregida con la operación, y que le iban a conectar un marcapasos temporal hasta que el corazón cogiera un ritmo normal.

Así, D. Vicente, estuvo con el marcapasos hasta el día 30 del mismo mes, y el mismo doctor (de la UCI) le comentó a la esposa que ese mismo día le mandarían a la habitación ya que su corazón era autónomo.

Que, igualmente, le comunicaron los Dres. de la UCI que se habían pasado en la dosis de Sintrón, por lo que en un día o dos, no le podían (podrían) administrar un medicamento que era un anticoagulante, y que durante un día o dos no podían (podrían) darle más porque su sangre estaba demasiado fluida, y (esto) sucedió sobre el día 27, pese a que se la había puesto casi toda la sangre del cuerpo, casi 4,800 litros.

DÉCIMO SÉPTIMA.- Desde el día 28 D. Vicente comía, y el miércoles 29, le levantaron a una silla, y estuvo unas dos horas sentado. Le levantaron en presencia de su esposa y no se mareó mientras le levantaban. El día 30, sin embargo, ya no le levantaron porque, según la enfermera que le atendía, sospechaban que tuviese una sobreinfección.

La esposa había comentado a los dos doctores de la UCI, que ya que después de la transfusión se había puesto tan amarillo, (ella) quería saber cuál era su grado de bilirrubina. La Dra. Manifestó que había llegado hasta 12, pero que en ese momento descendía, y la esposa manifestó que (le) parecía raro (lo que le decía), y aque D. Vicente cada vez estaba más amarillo y cansado.
El viernes, llamaron a la esposa sobre las 11:30 horas, porque le trasladaban a la planta, y la esposa llegó sobre las 12:00 horas, y esperó, al menos, durante 30 minutos a que le preparasen. Mientras habló con el Dr. de la UCI, el cual le dijo que le habían tenido más tiempo del normal en la UCI porque, como ya había estado dos veces, querían que saliera con la seguridad de que no corría riesgo ninguno, y que si le mandaban a planta, era porque todos los problemas del post-operatorio habían sido subsanados.

DÉCIMO OCTABA.- Pese a eso, D. Vicente manifestó (a la esposa) que se encontraba muy revuelto porque, en la UCI, le habían puesto un enema, y que creyó morir en el esfuerzo para poder hacer de vientre por primera vez, después de 8 días sin poder obrar. Una vez en la habitación, totalmente amarillo y muy sudoroso, le caía el sudor a chorros. Se quedó sin asistencia, ya que no había ningún doctor en la planta, y eso que eran las 13:00 horas.

DÉCIMO NOVENA.- Sobre las 14:20 horas manifestó que tenía un fuerte dolor en el pulmón derecho. Por lo que se llamó a las enfermeras que le hicieron un Electro Cardiograma. Y le dijeron a la esposa que todo estaba bien, y que seguramente era un dolor reflejo o gases, pero nada de lo que preocuparse. La esposa solicitó un médico, pero las enfermeras le dijeron que en ese momento no era necesario, y que si lo fuera, ya llegaría uno.

Al ver que D. Vicente no hacía más que quejarse de que no le llegaba el oxígeno, porque le habían dejado solamente las ”gafas”, la esposa les pidió que le subieran el nivel de oxigeno de 3.5 o que bien, le trajeran una mascarilla, a lo que las enfermeras se negaron alegando que estaba bein.
Sobre las 15:30 le aumentó el dolor, y le pasó al brazo derecho, entonces llegó el Dr. De Urgencias, después de que le llamaran unos 30 (minutos) antes, y le recetó Nolotil(NOTA: Este medicamento potencia la acción del Sintrón, por lo que no se puede administrar a este tipo de pacientes).

D. Vicente no comió ese día nada, e hizo dos deposiciones blandas y verdes y, sin para en todo momento de sudar, y sin que orinara. Y cada vez se le veía peor. Se volvió a llamar al Dr. A las 17:30 horas, pero no apareció hasta las 18 horas. Mandó a la enfermera que urgentemente le hiera(n) dos análisis y una radiografía.

El segundo análisis tenían que hacérselo en el pulso. No se pudo hacer, por no encontrárselo, después de intentarlo durante 20 minutos. Su tensión era muy baja. La radiografía se (la) hicieron a las 19 horas de la tarde. Mientras la esposa, ante su gravedad, habló con el Dr. Manla que estaba de Urgencias (de nuevo), el cual le dijo (a la esposa) que, después de la Radiografía subiría a la habitación (a ver al paciente). Ante la preocupación y la situación de su marido, la esposa fue a la UCI para ver a algún Dr. De se Departamento, y salió la Enfermera Jefe, y le dijo que ningún Dr. De la UCI podía atender a su esposo por haber sido dado de Alta, y que tenía que ser atendido por los doctores de Planta. Negándose, en todo momento a avisar a un doctor. Si bien, se (le) debió de comunicar el estado de D. Vicente al Dr. Arcas, ya que este estaba esperando a la puerta del Quirófano, donde (según manifestó “estaba operando”), cuando D. Vicente salía de (hacerse) las radiografías. Suplicándole la esposa que hiciera algo, que su marido estaba muy grave. A lo cual el Dr. Dijo que no podía en ese momento, y que cuando terminara de operar iría.

D. Vicente fue devuelto a su habitación. Allí seguía quejándose de que no le llegaba el oxígeno. Le pusieron una mascarilla que le estaba pequeña, pero el Dr. (de Urgencias) le aumentó a 10 el nivel de oxígeno. Como seguía sin orinar, le cambiaron la sonda. (Su esposa) le dio tres vasos de agua delante del doctor (de Urgencias) pero no orinó. Seguía sudando mucho. El brazo derecho estaba cada vez más hinchado junto al vientre. Dos enfermeras intentaron hacerle el análisis que no habían podido hacerle antes, pero después de 10 minutos una, y 20 minutos otra, (ambas) desistieron. Su tensión era cada vez más baja.

Cuando llevaron (a la habitación del paciente) las Radiografías, subió el Dr. De la UCI, con una enfermera. Ante la continua queja de falta de oxigeno, fueron a por una mascarilla a la UCI. Durante todo ese tiempo los doctores no dieron (habían dado) ninguna información a la familia de lo que pasaba.

Pese a que el Dr. De Urgencias recomendó que (la esposa) le diera agua con frecuencia, no orinó, no cenó y, sobre las 20 horas, empezó a devolver con unas arcadas muy fuertes -por lo que la esposa avisó a las enfermeras. Y acudieron la del turno de tarde y noche, que acababa de entrar- arrojando bilis verdes y agua. Cuando la esposa fue a taparle, se dio cuenta de que, quizá por el esfuerzo, se le había abierto la herida ( de la operación), ya que tenía una mancha de sangre, en la sábana, encima del pecho. Por lo que llamó a las enfermeras, nuevamente tres veces, pero nadie acudió. Así que la esposa estuvo (el resto del tiempo) con una gasa tapándole la herida.
Sobre las 23 horas, llegó (a la habitación del paciente) el Dr. Arcas. La esposa le preguntó qué le pasaba a su esposo. Que si era por (causa) del enema. Que desde que se lo habían puesto estaba muy mal. Y que ella esperaba que, después de devolver, mejorar, pero que no orinaba, y que su tensión era cada vez más baja, pidiéndole que , por favor, le viera las radiografías (que le habían hecho aquella tarde) y que viera qué tenía. A lo que él (el Dr.) respondió que le juraba que en la operación había ido todo bien, y que todo era debido a un derrame pleural. En ese momento, la esposa no sabía la gravedad (que eso) podía tener. El Dr. Arcas dijo que se marchaba, pero que volvería en un rato. Y nunca más volvió a la habitación.

Sobre las 23:30 horas, D. Vicente, empezó a marearse. La esposa llamó a la enfermera, y le tomó la tensión. Viendo que tenía 4,2, la enfermera salió corriendo a buscar al Dr. De Urgencias, que acudió con el de la UCI. La esposa tomó (del brazo) a este último y le sacó al pasillo, para que le dijera qué tenía su marido, y este le respondió que sentía mucho tener que decirle que se moría, porque su corazón no contraía bien después de la operación, y que no había nada que hacer.

VEINTEAVA.- Era la primera vez que un médico (le) decía a las esposa que su corazón (el de D. Vicente) no respondía después de la operación. Ante el shock, la esposa, durante un rato, no pudo entrar a la habitación estando en la misma, el Dr. De Urgencias. Cuando entró la esposa nuevamente, los doctores y la enfermera se fueron. (Ella) procedió a incorporar a su marido del todo, porque era la única manera de que no se mareara. Pero (él) ya no tenía fuerza ni para hablar. Entonces empezó a pedir un doctor, muy bajo. Y volvieron a llamar a la enfermera. Y vino de nuevo el médico de Urgencias con el de la UCI y otra enfermera. Pidiendo la esposa al doctor de la UCI que le llevaran a la UCI porque se moría, y que le pusieran algo, para que no le doliera. Y así lo hicieron. D. Vicente estaba ya agonizando, y sus ojos se abrían mucho. Dichos doctores le metieron en la UCI sobre la 1 de la madrugada. Esperando, la esposa vio como pasaban con frascos de análisis, y cómo un doctor acudía con una plancha, grande, roja y negra, y cómo otro doctor con una máquina de electro-shock. Sobre las 2:00 horas, y ano había movimiento. (La esposa pidió) hablar con el doctor de la UCI, y él le dijo que le habían provocado un paro para darle un shock, (a) ver si su corazón tomaba fuerzas, pero que no lo habían conseguido, y que no había nada que hacer. La esposa preguntó si se le podía hacer un trasplante, o (ponerle) un marcapasos o algo, y él respondió que era imposible ya que estaba prácticamente muerto, y que solo podía aguantar unas horas. Por lo que, su esposa, pidió verle. Después de esperar media hora, entró donde estaba D. Vicente. Vio como sus constantes vitales eran muy bajas. Marcando el corazón 110 y 70, y la tensión era de 22/20, y la línea de abajo – capacidad pulmonar- era plana. Aunque tenía puesto el tubo de respiración artificial. Todo su cuerpo estaba hinchado, sobre todo la parte derecha del mismo. Su cuello contraído contra el hombro derecho y tenía la lengua fuera y los ojos abiertos, pero insensibles al movimiento, e, igualmente, estaba amoratado.
La esposa manifestó que su esposo estaba muerto, y pidió que no sufriera más, a lo qu ele respondieron que estaba sedado, y que no sentía nada. (El doctor le dijo) que lo dejara en sus manos. Que le harían una punción para ver si le podían sacar la sangre de la pleura, y que, a veces, ocurrían milagros. La esposa se animó algo, y le pidió que hiciera todo lo que pudiera para salvarle la vida. La esposa esperó hasta las 7 de la mañana, y volvió a preguntar si le habían hecho la punción y si estaba mejor. A lo que le contestaron que no se la habían hecho porque esperaban al siguiente turno, pero que no se preocupara porque seguía estable. Que de todas formas no iban a conseguir nada, y que avisara a la familia, porque le desconectarían a media mañana.

La esposa fue a verle a medio día, y comprobó que sus constantes eran las mismas, y que le habían cerrado los ojos. AL esposa vio una cicatriz, a la altura de la clavícula derecha (del paciente) que antes no tenía, y que estaba cubierta por una gasa, aunque se notaba que le habían puesto un líquido gris plateado, como si fuera quemado. Al preguntar (ella sobre esto) le manifestaron que no le habían hecho nada.

Los doctores comunicaron a la esposa que D. Vicente había fallecido a las 18:30 horas del día 2 de julio.

FUNDAMENTOS DE DERECHO:
Único.- el Art. 565 del C. P. (Código penal) recoge la negligencia por impericia profesional con causa de muerte.

Por lo expuesto,

SUPLICO.- QU e teniendo por presentado este escrtio, se sirve admitirlo y , en su virtud, acordar la tramitación del juicio oral contra los doctores denunciados, por un delito de negligencia, por impericia profesional, y (que) en su día se dicte sentencia, por la cual se condene a los mismos a las penas que marca la Ley, así como a la Responsabilidad Civil subsidiaria en su Clínica Moncloa, en la Avenida de Valladolid, de esta Capital…

OTROSÍ DIGO.- Que solicito se tome declaración a los médicos , y se ofcie, a fin de que se remitan todos los informes médicos del fallecido, y posteriormente se remitan al Médico Forense Cardiólogo, a fin de que emita informe sobre la actuación profesional.

SUPLÍCO .- Que se acuerde proceder a realizar las pruebas anteriormente solicitas.

En Madrid a 9 de octubre de mil novecientos noventa y cuatro.
Berta-Isabel Cuadrado Álvarez

Véase documento completo, más adjuntos, en este PDF.

Gracias por su visita a mi blog “Caso Vicente Morillo Monje”. Sus amables Comentarios serán bienvenidos.

martes, 16 de junio de 2009

Las costas y el art 523 LEC

Según Sentencia del 3 de septiembre de 1999 dictada por la Magistrado-Juez Dña Mª del Mar Llundáin Minondo (léase el punto 7º de la misma)que dice “En cuanto a las costas se aplica el art 523 LEC”.

Esto es lo que dicen Dña Rosa M. Méndez y Dña. A. Esther Vilalta -ambas abogadas-
con fecha de septiembre 1998, sobre la aplicación del art 523 LEC. Fuente NJ Noticias JurídicasLa tasación, impugnación y ejecución de costas por el Letrado (Fecha de acceso 16/VI/2009)

Sentencia del Juicio Menor Cuantía Nª 167/98

Si lees esta Sentencia comprenderás la forma en cómo actuó mi ex-abogada en el Juicio de Menor Cuantía Nª 167/98 sobre el Caso Vicente Morillo Monje.

sábado, 2 de agosto de 2008

Juicio de Menor Cuantía 167/98 -1

Estos días he tenido otra etapa depresiva, de las múltiples sufridas en estos últimos 14 años, debido al hecho de que mi abogado me comunicó que el abogado -D. Joaquín López Virosta- del Dr. Mouaffak/Mohaffak Manla Barudi/Barudii -que envió a Vicente para casa desde urgencias, para volver a ingresar a las pocas horas con edema agudo de pulmón, y que no subió a verle a la planta el día 1 de julio cuando Vicente estaba ya casi agonizando, a pesar de encontrarse él de guardia- había solicitado como pago de sus costas por el juicio de Menor Cuantía siendo la cuantía del asunto indeterminada -al que he sido condenada- 20.991,65€ en la Audiencia provincial – Rollo 1.074/1.999- y 41.983,30€ en Primera Instancia juzgado Nº 46– Menor Cuantía nº 167/98- . El juez ha reducido las primeras a 4.995€, pero aún considerándolas abusivas, no me ha quedado más remedio que pagarlas – dejándolas el letrado, al final, en 4.511,25€ por pronto pago. Veamos qué hace el juez de 1ª Instancia al respecto. Creo que solicitar 62.000€ por unas costas -por las que el abogado de ASISA D. Davis Arnold Cooper (10/05/2007) 3.331,32€ ( página 4) solicitó 3.381,30€ en Primera Instancia (24/05/2007) y 3.381,30€ (página 3) en la Audiencia Provincial de Madrid- raya en lo delictivo, y debería considerarse un delito de usura en un país donde mínimamente funcionase el aparato de justicia.

Reinicio

Aunque he intentado varias veces seguir escribiendo sobre la muerte de Vicente no he podido.

Tal vez ahora pueda terminar de narrar estos hechos.

Fui a ver su nicho a mi pueblo, al que no iba desde hacía 5 años, y al menos ya no lloré desconsoladamente durante días, como solía hacerlo. Me limité a contemplar y leer su placa, y por primera vez, después de 14 años, sentí paz y sosiego, en vez de dolor.

Por eso creo que es el momento de continuar escribiendo.

Siento que mis lectores lleven esperando tanto tiempo para seguir esta lectura.

Gracias por vuestra fidelidad y comprensión.

viernes, 8 de junio de 2007

HECHOS 2 -Urgencias 1 (14-15/06/1994)

Cuando llegamos a casa apenas comió.
Se quedó recostado sobre almohadas en cama mientras yo me fui a la academia a dar clases.
Tenía otra profesora trabajando conmigo, pero no podía dar clase en dos aulas diferentes.
No tuve más remedio que dejarle solo y que los niños me avisaran si se ponía peor.
Vivíamos en un primero, a 5 minutos de la academia.
Se acercó aquella tarde a la oficina.
Él se encargaba de las cuentas y del papeleo.
Siempre se me han dado mal los números.

Yo le pedí que se quedara en casa descansando y que aquella tarde no se acercara a la oficina.

Sobre mediados de junio siempre dejábamos hechas las reservas del curso siguiente.
Era muy responsable en su trabajo.
Tal vez por ser el hijo mayor de una familia de 5 hermanos.
Hiciera lo que hiciera tenía que estar perfecto.

Me enfadé mucho cuando le vi aparecer y le obligué a que regresara a casa.
Estaba muy pálido y seguía con aquella tos seca…

Cuando llegué, sobre las 22:15 h. a casa estaba en cama.
Seguía sentado.
Le sugerí que estaría mejor acostado:
- “No puedo acostarme. Si lo hago me entra ahogo…Mira tengo algo aquí en la garganta que no se me quita ni tosiendo.”
Le hice una sopa, que era uno de sus platos favoritos, y una tortilla francesa.
Pero tomó muy poca sopa y apenas unos bocaditos de la tortilla.
Tardó mucho en masticar y le costaba tragar.

Sobre las 23:30 se levantó al servicio.
Quise acompañarle paro dijo que no se mareaba y fue solo.
- “Solo necesito coger fuerzas para toser más profundo y arrancarme estas flemas que tengo profundas. Si lo hago sé que respiraré mejor…”
Le oí toser desde nuestro cuarto, carraspear y escupir.
Al momento entró y me dijo:
- “Berta-Isabel no son flemas…es sangre”
Y cuando estaba hablando ví que tenía la saliva ensangrentada.
Creo que los dos nos volvimos de piedra.
Sentí que todo se me venía abajo.
Y pensé :
- “A llegado la hora”
Traté de reaccionar a al darme cuenta que había llegado el momento que ambos habíamos temido durante 15 años.
- “Está bien, cariño. Vamos a estar tranquilos. Creo que te ha fallado la válvula. Pero no pasa nada. Te sientas aquí, en la cama, mientras llamo a una ambulancia. Y nos vamos corriendo a la clínica otra vez…Ya verás, todo va a ir bien. El doctor te vio esta mañana…y no te pasa nada…sólo es la válvula…Ya me parecía a mí…Porque tienes un ruido como de roce ¿sabes? Que antes no tenías… se lo dije al doctor pero no me creyó…Pero ahora llamo. No cojas frío”


Estaba tembloroso, sudoroso y los dos muy asustados.
Le arropé hasta la barbilla pero no dejaba de temblar.- “Diga.”
- “Buenas noches. Necesitamos una ambulancia para mi marido. Estuvimos en urgencias y nos dijeron que volviéramos si se ponía peor. Y está sangrando…Creo que le ha fallado la válvula..”
- “¿Le dieron volante para la ambulancia?”
- “No, pero tengo el informe de urgencias. Si eso le vale.”
- “No, no le puedo enviar una ambulancia si no tiene el volante. Buenas noches.”
- “Pero..¡Me ha colgado! Pero que cara…si me ha colgado. ¿Qué hago?”
- “Busca en la lista de ASISA a ver si algún servicio distinto de ambulancias…”
- “No,…mira dice que hay que llamar aquí. Pues vuelvo a llamar.”
- “Si, diga.”
- “Perdone que le moleste. Le acabo de llamar”
- “Ya se lo he dicho, señora. Yo no le puedo mandar una ambulancia sin no tiene un volante. Consiga un volante y le mando la ambulancia ¿vale? “
- “Pero ¡cómo quiere que consiga un volante ahora y deje a mi marido aquí solo con lo malo que está…Por favor llame a alguien, ¡se lo pido por favor, por humanidad!”
- “¿Y a dónde quiere que llame ahora, de noche? Mire pida un taxi”
- “Pero en el taxi se puede poner peor ¡y yo no se qué tengo que hacerle! SI viene una ambulancia ellos sabrán ¿no?”
- “¡Qué NO LE DANDO LA AMBULANCIA, que no puedo!”
- “Pero que jeta…me ha colgado otra vez…Pues se va a enterar…”
- “Si, diga.”
- “¿Cómo se llama usted? Porque es un grosero…”
- “¡Déjeme en paz! ¿o es que me va a estar jodiendo toda la noche. Llame un taxi, joder.”
- “Déjalo, Berta-Isabel. No insistas. No va a venir la ambulancia.”
- “Si, bueno. Tápate que …”

Telefoneé desde la habitación:


Comenzó a toser y echar sangre en cada con cada tosido.
Corrí al baño por una toalla y se empezó a teñir de rojo una y otra vez.
Busqué corriendo la guía de teléfonos. Llame. Y les expliqué con mucho detalle como llegar.

Vivíamos en una colonia que parecía haber sido diseñada por un arquitecto loco.
Donde los números no van correlativos, sino que entran y salen en una especie de laberinto ajardinado y con plazoletas, algunas cerradas al tráfico, donde ni los bomberos podrían entrar en caso de incendio.
El taxista me llamó dos veces porque no encontraba la casa y no paraba de dar vueltas.
Vicente mientras tosiendo y sangrando.

Nuestros dos dormían plácidamente suponiendo que su padre no tenía un problema mayor que otras veces.
- “M., hija. Perdona que te despierte…. Mira cariño, papá se ha puesto un poco peor y nos vamos a ir a la clínica a que le vean otra vez. Por la mañana desayunáis y os vais a clase…Tendrán que hacerle pruebas y tardaremos en volver... Cerráis bien con la llave ¿vale?”
- “Si, mamá…no te preocupes…¿Qué le pasa a papá?”
- “Aún no lo sé. Nos lo dirán cuando lo vean…Ala cielo, duerme…y no te preocupes.”

El taxista no pudo encontrar la casa hasta casi las 3:00 de la madrugada.
Le pedí, que por favor entrara a ayudarme a sujetar a mi marido, por que se encontraba muy mal.
- “Señora. ¿Cómo no ha llamado a una ambulancia? No está para ir en taxi”
Cuando le expliqué el hombre no salía de su estupor.
Condujo lo más tranquilo que pudo pero nos mirábamos angustiados por el retrovisor.
Me di cuenta que no atinaba a entrar por la puerta de la clínica.
Dio unas vueltas y, por fin me dijo:
- “Lo siento señora. No me puedo acercar más a la entrada de urgencias. Mire, hay una acera muy larga y no puedo meter el coche hasta allí. Perdone, pero se tienen que bajar aquí y andar hasta allí. ¿Ve la puerta con el luminoso arriba? …Pues hasta allí…”
- “Está bien…Tranquilo. Ha hecho lo que ha podido. Ayúdeme a bajarlo, por favor…Y caminaremos hasta allí.”
- “Espere. Cierro y la ayudo. Usted no puede sola. Se le va a caer.”
Caminamos aquel trozo de acera, que me preció interminable, casi arrastrándolo porque se mareaba.
Era una noche extraña.
Había hecho un calor terrible durante el día y la noche se había vuelto gélida.
La temperatura era increíblemente baja.
Los tres íbamos temblando.


Por fin llegamos a la recepción de urgencias.
Al abrirse la puerta y vernos, la recepcionista saltó corriendo de su silla y regresó en un segundo con una silla.
- “Pero ¿Qué le pasa? ¿Ha tenido un accidente?”
- “No. Creo que le ha fallado la válvula aórtica.”
- “¿Y cómo no han venido antes?…Está perdiendo mucha sangre…”
- “Hemos estado aquí por la mañana pero lo mandaron para casa creyendo que era un problema digestivo”
- “Sujételo en la silla que ahora viene la doctora de urgencias y ya lo ve”.
Me dijo la señorita mientras se alejaba de prisa.

Le agradecí al taxista su amabilidad antes de irse.
Nos quedamos solos en el hall.
Él intentando mantenerse erguido en la silla y yo recogiendo su sangre con la toalla a la que ya no le quedaba ni rastro de su color blanco.

Apresuradas llegaron la recepcionista y la joven doctora de urgencias.

martes, 5 de junio de 2007

HECHOS 1_Urgencias 14/06/1994

Mi esposo, Vicente Morillo Monje, de 45 años de edad, tenía implantada una válvula aórtica de Hancock desde el 17 de noviembre de 1979.

Comenzó a sentirse mal la noche del 14 de junio de 1994.

Devolvió la cena sin digerir.
Le dolía la cabeza, cosa que no era frecuente en él.
Pero no tenía fiebre.

Por la mañana seguía sintiéndose peor.
Tosía y echaba algunos esputos espumosos y rosados.
Acudimos al servicio de Urgencias a la Clínica Moncloa en la Avenida de Valladolid, Nº 83.


Cuando le operaron por primera vez estábamos asegurados en SANITAS.
El doctor Gabriel Artero Girao lo operó en la Clínica Ruber.
Nosotros no eramos ricos.
No hubíeramos podido permitirnos los servicios de aquella clínica.
Pero mi esposo era funcionario del estado.
Era Catedrático de Dibujo en el Instituto de Enseñanza Media, Mariano José de Larra.
Y pertenecía a MUFACE.
Por lo tanto podía elegir entre ser atendido médicamente por la Seguridad Social o por una entidad privada.
Él eligió SANITAS cuando se enteró que el Doctor Artero trabajaba para ellos.
Oyó hablar de que era un cirujano cardíaco muy bueno y quiso que él le operara.
Aquella operación salió muy bien.
Vicente se incorporó a trabajar antes del mes de haber sido implantada su válvula.
Pero aquella válvula debía ser sustituida a los 10 años por otra mecánica.

Aunque había tenido amagos, el cardíologo que le seguía esperó hasta ver que ya era imprescindible el cambio de dicha válvula porque era una operación de riesgo.
Mandó hacerle un eco-cardiograma en enero de 1994 y empezar a prepararle para la operación.

En algunas pruebas que le hicieron descubrieron que tenía litiasis (piedras en la vesícula).
Después de varios estudios realizados en abril de 1994 decidieron que dicha operación se realizaría cuando terminara el curso escolar.
Usarían la nueva técnica de “la paroscopia” porque entrañaba un riesgo menor para él.

El cambio de su válvula se pospuso para después de su restablecimiento.


El día 14 de junio de 1994, Vicente fue conduciendo su propio coche hasta la clínica.
Llegamos sobre las 10:00 de la mañana.
Fue atendido por un joven médico de guardia, Doctor Muffak Manla Barudi.
Le chequearon con 2 radiografías y un electro-análisis.
Sobre las 14:00 horas el doctor Manla me dijo que no tenía nada importante por lo que no necesitaba mayor observación.

Yo le insistí:

- "Doctor, Vicente, lleva la válvula puesta desde hace ya 15 años, y yo creo que le ha fallado. Oigo en su pecho un ruido extraño que jamás ha tenido antes. Se le oye un roce en la respiración acompañado de burbujas. Y tiene el esputo rosado. Debería usted dejarlo aquí, en observación. Yo estoy muy preocupada…"

El doctor Manla me dio una palmadita en la espalda y con cara de “vaya quiere saber más que el médico”, me dijo:
- "Tranquila. Sólo es un simple resfriado. Y si se pone peor vuelva a traerlo."

El doctor escribió en su informe: “No se observa patología urgente”.

Después de habernos pasado casi toda la noche sin dormir.
Sin tomar ni el desayuno, ni beber en toda la mañana (por si necesitaban hacerle análisis de sangre) regresamos arrastrando los pies hasta el coche.
Estaba aparcado al sol.
Era un horno por dentro.
Lo movió a la sombra y esperamos una media hora a que se enfriara.
Estaba muy pálido, sudoroso y tenía una tos seca.
Yo le sugerí que llamáramos un taxi.
Pero Vicente era de esas personas que llevan el coche hasta cuando van al servicio y muy difícil de convencer.

lunes, 4 de junio de 2007

Introducción

Han pasado 13 años.
Parece mucho tiempo.
Pero el tiempo no existe.
Es una medida inventada por los seres humanos para que contemos con que no somos eternos.

Antes de que leas lo que voy a escribir en este blog quiero que sepas que me ha costado mucho decidirme a publicar una sola palabra sobre la muerte de mi difunto esposo, Vicente.

Si lo hago ahora, no es por ti, sino por mí.
Creo que me hará bien.

Te aseguro que no soy rencorosa.
No nací con esta característica que tal vez me hubiera sido útil en algunos momentos de mi vida.

Nada de lo escriba será falso.
Pero estará filtrado por el cristal de cómo yo he visto, vivdo y sentido.
No puedo ser objetiva.
Pero no seré mentirosa tampoco.

Escribiré, tal y como siento.
Con el corazón.
No puedo hacerlo de otra forma.

Espero que sigas leyendo hasta el final, si te gusta lo que escribo.
Y siempre tendrás la opción de navegar lejos y olvidar lo que has leído si no es de tu agrado.
Nadie puede escribir a gusto de todos.
Pero yo no voy a escribir para el gusto de nadie.

También corro el riesgo de que nadie me lea.
No lo sentiría por mí, sino porque se estaría, de nuevo, ignorando la existencia de alguien que fue importante en mi vida, en la de mis hijos, y en la de casi todas las personas que lo conocieron.

Si has leído hasta aquí tal vez quieras seguir más allá.
Si es así te espero aquí, cuando tu quieras, para que sigas haciéndolo.
Espero no defraudarte.

Un saludo.

Berta