Diligencias previas 17-10-1994
NOTA: Transcribo el texto íntegro, que yo misma dicté a mi letrada, Dña. Mª Esther Castellanos García, por desconocer ella los hechos, pero dado que aún así, contiene distintos tipos de errores, corrijo los ortográficos y de redacción y añado, entre paréntesis, alguna palabra o explicación, para facilitar la mejor comprensión de este texto.
TOMO 1
Juzgado de Instrucción Núm. 21
Madrid
DILIGENCIAS PREVIAS
Número 4731
Nº Rtro. Gral. 6362
Fecha incoación 17-10-1994
Sobre imprudencia
Denunciante:
Berta-Isabel Cuadrado Álvarez
Procuradora:
Sra. Arduán Rodríguez (Rocío)
(Letrada:
Mª Esther Castellanos García)
Denunciados:
1. Mouffak Manla Barudi
Proc. Sra. de Zulueta Luchsinger
2. Dr. Arcas Meca
Proc. Sra. López Thomas
3. Pérez Pedrero
Proc. Sr. Codes Feijó
4. Mª Luisa Sánchez Sánchez
Proc. Sra. Álvarez del Valle Lavesque
Decanato Juzgados (Madrid)
Oficina registro y reparto Penal
Asuntos Penales e Instrucción
Nro. Registro General: 298820/1994
Procedencia: 5/5 p. Reparto/ Penal
Nª de Referencia: NO CONSTA
Fecha de presentación: 11/10/1994
Fecha de Registro: 11/10/1994
Terminación: 0
Clase: A6 Ordinarias
Destino: 1221 Jdo. Instrucción 21
6362, 4731
______________
INTERVINIENTES
______________
ORD APELLIDO, NOMBRE
______________
1. CUADRADO ALVAREZ, BERTA ISABEL
2 DR. MANLA
3 DR. ARCAS MECA
4 DRA. PÉREZ PEDRERO
5 DRA SÁNCHEZ SÁNCHEZ
AL JUZGADO DE INSTRUCCIÓN
Dña. Berta Isabel Cuadrado Álvarez, mayor de edad, y con domicilio en la calle XXX, de Madrid XXX, ante este juzgado comparece y como mejor derecho proceda,
DICE:
Que por medio del presente escrito presenta denuncia por un presunto delito de imprudencia profesional con resultado de muerte, contra el Dr. Manla con Nº de colegiado 31502y domicilio en la Clínica Moncloa de Asisa, sita en la Avenida de Valladolid; Dr. Arcas Meca, con domicilio profesional en la Clínica Moncloa, sita en la Avenida de Valladolid Nº; la Dra. Pérez Pedrero de la Unidad de Cuidados Intensivos, igualmente de la misma Clínica; contra la Dra. Sánchez y Sánchez con Nº de colegiado 18.096, igualmente de la Clínica Moncloa; así como contra el médico de urgencias que le atendió el día 1 de julio a las 14 horas hasta las 24:30 horas de la noche, y el Dr. que estaba de guardia en la UCI el día 1 de julio entre las 7 de la tarde hasta las 8 de la mañana del día 2 de julio, desconociendo este parte, el nombre de ambos.
HECHOS:
PRIMERO.- Que el día 13 de junio del presente año (1994), mi esposo D. Vicente Morillo Monje, se empezó a sentir indispuesto, devolviendo la cena sin digerir y tosió toda la noche, por lo que llamamos a urgencias de ASISA, recomendándonos (esta) que fuéramos a la Clínica Moncloa a la mañana siguiente ya que era de noche.
SEGUNDO.- Que el día 14 acudimos, como se nos dijo, a dicha Clínica, atendiéndonos el Dr. Manla por estar de guardia. El cual le dijo ( a Vicente) que no tenía nada grave y que se fuera tranquilamente para casa, ya que era un simple resfriado, y eso que D. Vicente Morillo, al tener implantada una válvula en el corazón (error de la letrada, debía haber escrito: "válvula aórtica") era un paciente de alto riesgo y su esposa había notado un sonido muy raro en el corazón, y su esposa tenía sospechas de que le había fallado la válvula, ya que el corazón no le latía normalmente, y al respirar parecía como si el corazón le hiciera burbujas, y al toser expulsaba esputos rosados.
TERCERO.-El Dr. ante estas manifestaciones, se rió y dijo a la esposa que no se pusiera nerviosa, que se fuera a su casa y si se ponía peor que volviera, recetándole, tal y como se puede comprobar por el parte (de urgencias) que se presenta, Primperán y Almax Forte.
CUARTO.- Que dicho médico, al conocer que tenía una válvula de Hancock, debía haberle recetado inmediatamente un antibiótico a fin de impedir que se produjera una infección y que la misma dañara la válvula, lo que supondría un paro de la misma en pocas horas.
Sin embargo, el médico (de urgencias, Dr. Manla) no le recetó nada (para impedir la infección de la válvula) e hizo caso omiso a los antecedentes del enfermo y a las observaciones de su esposa.
Igualmente, la esposa puso de manifiesto que los anteriores informes médicos, determinaban una regurgitación aórtica, y la esposa temía que esta se hubiera agravado, pero el médico dijo, sin apenas, mirarle, que no se notaba nada de eso.
QUINTO.- Que por las opiniones de los médicos y por los partes (médicos) que dictaron (en urgencias) se dio el alta médica a D. Vicente sobre las 15 horas del día 14, pese a que el (luego) fallecido seguía muy cansado, muy pálido y sin ganas de comer. Que igualmente tenía una tos seca que le impedía estar acostado, por lo que tenía que estar de pie.
Por la noche de ese mismo día, al acostarse, no podía ponerse de ninguna forma, ya que no dejaba de toser todo el tiempo. Sobre las 2:30 horas de la madrugada del día 15, la esposa volvió a llamar a urgencias, y le dijeron que volviera a llevarle a la misma Clínica (Moncloa), solicitando la esposa una ambulancia, ya que su marido se encontraba muy mal, diciéndole ( a ella) que no, porque no había sido recetada, que pidiera un taxi.
SEXTO.- Que la esposa, ante la tardanza del taxi, volvió a llamar a urgencias, diciéndoles que mandaran una ambulancia ante el grave empeoramiento de D. Vicente, diciéndole que no fuera pesada y que no podían mandar una ambulancia sin receta médica.
SÉPTIMO.- Que D. Vicente se levantó de la cama, y empezó a echar sangre al toser, y empezó a temblar y (a) sudar y tenía 38 (grados) de fiebre, por lo que la esposa, ya muy asustada y nerviosa, volvió a llamar a Urgencias, pidiendo nuevamente una ambulancia, por lo que la pusieron a hablar con el médico de guardia, el cual le dijo "que dejara de dar la noche, que ya era la tercera vez que llamaba, y que esperara al taxi, que no era grave lo que tenía".
Cuando llegó el taxista, que (tan tarde porque) no encontraba la casa. El taxista no podía llegar hasta (la puerta) de la Clínica (porque había entrado junto a la orilla del rio), por lo que D. Vicente tuvo que andar más de 100 metros hasta el hall, con una toalla en la boca para (recoger) la sangre que manaba y (estaba) tiritando. Al verle como iba, y que se desmayaba, y que su esposa no podía con él, corrieron a atenderle y a sentarle en una silla, retirándole toda la toalla llena de sangre, mientras, seguía tosiendo constantemente, por lo que fue atendido por la Dra. María Cruz Pastor Verde, la cual le atendió muy humanamente, y al verle tan mal dijo porqué no había ido antes al hospital, por lo que la esposa le mostró el informe de urgencias del día anterior, asombrándose (esta Dra.) de que le hubieran dado el alta con el cuadro médico que presentaba. Dicha Dra. le aoscultó y le atendió, teniéndole en observación toda la noche. Después del Eco-cardiograma me comunicó (comunicó a la esposa) que la válvula había fallado (y) producido un edema pulmonar, por lo que tenía que ser inmediatamente ingresado en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos).
OCTAVA.- Desde las 12:48 horas del día 15 de junio, hasta el día 17 del mismo mes, en que la Dra. Pérez Pedrero, en su consulta, que tenía a diario, comunicó a la esposa que el problema del edema pulmonar había sido subsanado, y que estaban pendientes del informe del Cateterismo que le habían hecho el día 16 por la tarde. Que lo encontraba bastante bien, que tendría que restablecerse para poder ser intervenido quirúrgicamente, por lo que le darían en planta un tratamiento, y que si la esposa quería, se lo podría llevar a casa mientras esperaban la operación, y cuya única condición era que siguiera dicho tratamiento.
La esposa comentó (a esa Dra.) que si su esposo tenía que ir a su casa y se podía esperar, que a ella le gustaría que le operara el Dr. Girao (Artero Girao), que era el doctor que le implantó (le había implantado) la válvula (en el Ruber) y la Dra. dijo que sería mejor, ya que siempre era más recomendable un Dr. que conozca (conociera) al paciente.
DÉCIMO.- El día 16 de junio, el Dr. Sobrino Daza, le había realizado, entre las 19 y las 21 horas, un Cateterísmo, informando a la familia (esposa) que le había hecho un cateterismo muy largo y muy completo, y que el corazón de su marido era joven, y lo había aguantado perfectamente, aunque sentía comunicar(le) que tendrían que cambiar(le) no solo la válvula aórtica, sino también la mitral. Según el informe de ese Dr. su corazón contraía bien y no tenía lesiones coronarias obstructivas, por lo que creían que todo iría bien, aunque la operación era muy seria.
UNDÉCIMO.- D. Vicente permaneció en planta desde el día 17 por la tarde sobre las 20 horas hasta el día 24 a las 16:20 horas, que entró en el quirófano. Durante ese periodo de tiempo, la familia (esposa) habló con el Dr. (Artero) que le había implantado la válvula, y le dio el teléfono del mismo al Dr. Arcas Meca, para que hablaran sobre la operación del paciente. Pese a todo esto, el paciente, en ausencia de su esposa, fue convencido por el Dr. Arcas de que su estado era tan grave que no podía salir de la Clínica sin ser operado (por él y allí mismo).
DÉCIMO SEGUNDO.- Ante esta situación, (y) lo inminente de la operación y (dado) que, en ningún momento, pudo la esposa elegir el cirujano, la esposa acudió al Cardiólogo de su marido durante los últimos 15 años, el Dr. Saravia Ripoll, el cuál le comunicó que su esposo podía ser intervenido por quién la familia y el paciente eligieran, y que no tenían porqué obligarles a aceptar un cirujano. El jueves 23 a las 24 horas, el Dr. Arcas Meca fue a comunicar a la familia que al día siguiente, sobre las 16 horas, D. Vicente sería operado. Dicha visita la hizo en compañía de otro médico que haría las veces de anestesista.
La esposa solicitó que el Dr. Artero Girao estuviera en la operación aunque tuviera que ser el paciente y su familia quién pagara su presencia (en el quirófano). Ante lo que el Dr. Arcas se ofendió y manifestó que aunque el Dr. Artero era su amigo, nunca le permitiría que estuviera en una operación suya.
DÉCIMO TERCERA.- La familia consintió la operación, ante la gravedad que manifestaba el Dr. Arcas, (y) temiendo, según los informes de dicho médico, que una dilación de la misma tuviera un desenlace fatal. D. Vicente mejoró (había mejorado) notablemente mientras estuvo (había estado) en la planta, aunque su palidez y delgadez eran grandes. Se levantaba, acudía al servicio y hacía de vientre con normalidad, se duchaba y aseaba, etc.
DÉCIMO CUARTA.- El día 24, sobre las 16 horas bajó (lo bajaron) al quirófano. Anteriormente comunicaron a la familia que una operación normal duraría unas 4 horas. La familia estuvo más o menos hasta esa hora, e igualmente estuvo tranquilo el pasillo del quirófano, pero a las 20:30 horas salió una enfermera del quirófano de D. Vicente dos veces corriendo con tubos de análisis, y otra vez salió corriendo y volvió con otra enfermera, y sobre las 21:30 horas entraron en el mismo quirófano dos hombres vestidos de calle, lo que hizo pensar a la familia que algo grave estaba sucediendo en el quirófano.
DÉCIMO QUINTO.- Que D. Vicente salió del quirófano sobre las 22:30 horas, inconsciente, y el Dr. (Arcas) solamente manifestó (a la familia) que todo iba bien y dentro de lo que esperaba. Manifestó, igualmente, a las preguntas de la esposa, que, la operación había ido bien, solo que había sido un poco más larga de lo normal. La esposa vio a D. Vicente en la UCI sobre las 23:30 horas de esa noche y seguía inconsciente, conectado a (un) respirador artificial, y las enfermeras (le) dijeron que todo se encontraba dentro de los cauces normales.
DÉCIMO SEXTO.- A la mañana del día siguiente estaba consciente, y por la tarde, le quitaron el respirador artificial. EL día 26, la máquina de drenaje estaba llena de sangre, y la esposa preguntó a la Dra. Pérez Pedrero que si tenía hemorragia, a lo cual a (la) Dra. Respondió que había tenido un poco más de lo normal, pero que ya estaba corregido, y que todo estaba controlado. La esposa pudo comprobar, en la visita que le hizo por la tarde, que las pulsaciones eran muy bajas, a veces tenía 46, y entonces, habló con el Dr. De la UCI, un médico de unos 50 años y con barba, del cual se desconoce su nombre, y le preguntó que si era peligroso. Dijo que era a causa de su fibrilación ventricular, (ya) que no había sido corregida con la operación, y que le iban a conectar un marcapasos temporal hasta que el corazón cogiera un ritmo normal.
Así, D. Vicente, estuvo con el marcapasos hasta el día 30 del mismo mes, y el mismo doctor (de la UCI) le comentó a la esposa que ese mismo día le mandarían a la habitación ya que su corazón era autónomo.
Que, igualmente, le comunicaron los Dres. de la UCI que se habían pasado en la dosis de Sintrón, por lo que en un día o dos, no le podían (podrían) administrar un medicamento que era un anticoagulante, y que durante un día o dos no podían (podrían) darle más porque su sangre estaba demasiado fluida, y (esto) sucedió sobre el día 27, pese a que se la había puesto casi toda la sangre del cuerpo, casi 4,800 litros.
DÉCIMO SÉPTIMA.- Desde el día 28 D. Vicente comía, y el miércoles 29, le levantaron a una silla, y estuvo unas dos horas sentado. Le levantaron en presencia de su esposa y no se mareó mientras le levantaban. El día 30, sin embargo, ya no le levantaron porque, según la enfermera que le atendía, sospechaban que tuviese una sobreinfección.
La esposa había comentado a los dos doctores de la UCI, que ya que después de la transfusión se había puesto tan amarillo, (ella) quería saber cuál era su grado de bilirrubina. La Dra. Manifestó que había llegado hasta 12, pero que en ese momento descendía, y la esposa manifestó que (le) parecía raro (lo que le decía), y aque D. Vicente cada vez estaba más amarillo y cansado.
El viernes, llamaron a la esposa sobre las 11:30 horas, porque le trasladaban a la planta, y la esposa llegó sobre las 12:00 horas, y esperó, al menos, durante 30 minutos a que le preparasen. Mientras habló con el Dr. de la UCI, el cual le dijo que le habían tenido más tiempo del normal en la UCI porque, como ya había estado dos veces, querían que saliera con la seguridad de que no corría riesgo ninguno, y que si le mandaban a planta, era porque todos los problemas del post-operatorio habían sido subsanados.
DÉCIMO OCTABA.- Pese a eso, D. Vicente manifestó (a la esposa) que se encontraba muy revuelto porque, en la UCI, le habían puesto un enema, y que creyó morir en el esfuerzo para poder hacer de vientre por primera vez, después de 8 días sin poder obrar. Una vez en la habitación, totalmente amarillo y muy sudoroso, le caía el sudor a chorros. Se quedó sin asistencia, ya que no había ningún doctor en la planta, y eso que eran las 13:00 horas.
DÉCIMO NOVENA.- Sobre las 14:20 horas manifestó que tenía un fuerte dolor en el pulmón derecho. Por lo que se llamó a las enfermeras que le hicieron un Electro Cardiograma. Y le dijeron a la esposa que todo estaba bien, y que seguramente era un dolor reflejo o gases, pero nada de lo que preocuparse. La esposa solicitó un médico, pero las enfermeras le dijeron que en ese momento no era necesario, y que si lo fuera, ya llegaría uno.
Al ver que D. Vicente no hacía más que quejarse de que no le llegaba el oxígeno, porque le habían dejado solamente las ”gafas”, la esposa les pidió que le subieran el nivel de oxigeno de 3.5 o que bien, le trajeran una mascarilla, a lo que las enfermeras se negaron alegando que estaba bein.
Sobre las 15:30 le aumentó el dolor, y le pasó al brazo derecho, entonces llegó el Dr. De Urgencias, después de que le llamaran unos 30 (minutos) antes, y le recetó Nolotil(NOTA: Este medicamento potencia la acción del Sintrón, por lo que no se puede administrar a este tipo de pacientes).
D. Vicente no comió ese día nada, e hizo dos deposiciones blandas y verdes y, sin para en todo momento de sudar, y sin que orinara. Y cada vez se le veía peor. Se volvió a llamar al Dr. A las 17:30 horas, pero no apareció hasta las 18 horas. Mandó a la enfermera que urgentemente le hiera(n) dos análisis y una radiografía.
El segundo análisis tenían que hacérselo en el pulso. No se pudo hacer, por no encontrárselo, después de intentarlo durante 20 minutos. Su tensión era muy baja. La radiografía se (la) hicieron a las 19 horas de la tarde. Mientras la esposa, ante su gravedad, habló con el Dr. Manla que estaba de Urgencias (de nuevo), el cual le dijo (a la esposa) que, después de la Radiografía subiría a la habitación (a ver al paciente). Ante la preocupación y la situación de su marido, la esposa fue a la UCI para ver a algún Dr. De se Departamento, y salió la Enfermera Jefe, y le dijo que ningún Dr. De la UCI podía atender a su esposo por haber sido dado de Alta, y que tenía que ser atendido por los doctores de Planta. Negándose, en todo momento a avisar a un doctor. Si bien, se (le) debió de comunicar el estado de D. Vicente al Dr. Arcas, ya que este estaba esperando a la puerta del Quirófano, donde (según manifestó “estaba operando”), cuando D. Vicente salía de (hacerse) las radiografías. Suplicándole la esposa que hiciera algo, que su marido estaba muy grave. A lo cual el Dr. Dijo que no podía en ese momento, y que cuando terminara de operar iría.
D. Vicente fue devuelto a su habitación. Allí seguía quejándose de que no le llegaba el oxígeno. Le pusieron una mascarilla que le estaba pequeña, pero el Dr. (de Urgencias) le aumentó a 10 el nivel de oxígeno. Como seguía sin orinar, le cambiaron la sonda. (Su esposa) le dio tres vasos de agua delante del doctor (de Urgencias) pero no orinó. Seguía sudando mucho. El brazo derecho estaba cada vez más hinchado junto al vientre. Dos enfermeras intentaron hacerle el análisis que no habían podido hacerle antes, pero después de 10 minutos una, y 20 minutos otra, (ambas) desistieron. Su tensión era cada vez más baja.
Cuando llevaron (a la habitación del paciente) las Radiografías, subió el Dr. De la UCI, con una enfermera. Ante la continua queja de falta de oxigeno, fueron a por una mascarilla a la UCI. Durante todo ese tiempo los doctores no dieron (habían dado) ninguna información a la familia de lo que pasaba.
Pese a que el Dr. De Urgencias recomendó que (la esposa) le diera agua con frecuencia, no orinó, no cenó y, sobre las 20 horas, empezó a devolver con unas arcadas muy fuertes -por lo que la esposa avisó a las enfermeras. Y acudieron la del turno de tarde y noche, que acababa de entrar- arrojando bilis verdes y agua. Cuando la esposa fue a taparle, se dio cuenta de que, quizá por el esfuerzo, se le había abierto la herida ( de la operación), ya que tenía una mancha de sangre, en la sábana, encima del pecho. Por lo que llamó a las enfermeras, nuevamente tres veces, pero nadie acudió. Así que la esposa estuvo (el resto del tiempo) con una gasa tapándole la herida.
Sobre las 23 horas, llegó (a la habitación del paciente) el Dr. Arcas. La esposa le preguntó qué le pasaba a su esposo. Que si era por (causa) del enema. Que desde que se lo habían puesto estaba muy mal. Y que ella esperaba que, después de devolver, mejorar, pero que no orinaba, y que su tensión era cada vez más baja, pidiéndole que , por favor, le viera las radiografías (que le habían hecho aquella tarde) y que viera qué tenía. A lo que él (el Dr.) respondió que le juraba que en la operación había ido todo bien, y que todo era debido a un derrame pleural. En ese momento, la esposa no sabía la gravedad (que eso) podía tener. El Dr. Arcas dijo que se marchaba, pero que volvería en un rato. Y nunca más volvió a la habitación.
Sobre las 23:30 horas, D. Vicente, empezó a marearse. La esposa llamó a la enfermera, y le tomó la tensión. Viendo que tenía 4,2, la enfermera salió corriendo a buscar al Dr. De Urgencias, que acudió con el de la UCI. La esposa tomó (del brazo) a este último y le sacó al pasillo, para que le dijera qué tenía su marido, y este le respondió que sentía mucho tener que decirle que se moría, porque su corazón no contraía bien después de la operación, y que no había nada que hacer.
VEINTEAVA.- Era la primera vez que un médico (le) decía a las esposa que su corazón (el de D. Vicente) no respondía después de la operación. Ante el shock, la esposa, durante un rato, no pudo entrar a la habitación estando en la misma, el Dr. De Urgencias. Cuando entró la esposa nuevamente, los doctores y la enfermera se fueron. (Ella) procedió a incorporar a su marido del todo, porque era la única manera de que no se mareara. Pero (él) ya no tenía fuerza ni para hablar. Entonces empezó a pedir un doctor, muy bajo. Y volvieron a llamar a la enfermera. Y vino de nuevo el médico de Urgencias con el de la UCI y otra enfermera. Pidiendo la esposa al doctor de la UCI que le llevaran a la UCI porque se moría, y que le pusieran algo, para que no le doliera. Y así lo hicieron. D. Vicente estaba ya agonizando, y sus ojos se abrían mucho. Dichos doctores le metieron en la UCI sobre la 1 de la madrugada. Esperando, la esposa vio como pasaban con frascos de análisis, y cómo un doctor acudía con una plancha, grande, roja y negra, y cómo otro doctor con una máquina de electro-shock. Sobre las 2:00 horas, y ano había movimiento. (La esposa pidió) hablar con el doctor de la UCI, y él le dijo que le habían provocado un paro para darle un shock, (a) ver si su corazón tomaba fuerzas, pero que no lo habían conseguido, y que no había nada que hacer. La esposa preguntó si se le podía hacer un trasplante, o (ponerle) un marcapasos o algo, y él respondió que era imposible ya que estaba prácticamente muerto, y que solo podía aguantar unas horas. Por lo que, su esposa, pidió verle. Después de esperar media hora, entró donde estaba D. Vicente. Vio como sus constantes vitales eran muy bajas. Marcando el corazón 110 y 70, y la tensión era de 22/20, y la línea de abajo – capacidad pulmonar- era plana. Aunque tenía puesto el tubo de respiración artificial. Todo su cuerpo estaba hinchado, sobre todo la parte derecha del mismo. Su cuello contraído contra el hombro derecho y tenía la lengua fuera y los ojos abiertos, pero insensibles al movimiento, e, igualmente, estaba amoratado.
La esposa manifestó que su esposo estaba muerto, y pidió que no sufriera más, a lo qu ele respondieron que estaba sedado, y que no sentía nada. (El doctor le dijo) que lo dejara en sus manos. Que le harían una punción para ver si le podían sacar la sangre de la pleura, y que, a veces, ocurrían milagros. La esposa se animó algo, y le pidió que hiciera todo lo que pudiera para salvarle la vida. La esposa esperó hasta las 7 de la mañana, y volvió a preguntar si le habían hecho la punción y si estaba mejor. A lo que le contestaron que no se la habían hecho porque esperaban al siguiente turno, pero que no se preocupara porque seguía estable. Que de todas formas no iban a conseguir nada, y que avisara a la familia, porque le desconectarían a media mañana.
La esposa fue a verle a medio día, y comprobó que sus constantes eran las mismas, y que le habían cerrado los ojos. AL esposa vio una cicatriz, a la altura de la clavícula derecha (del paciente) que antes no tenía, y que estaba cubierta por una gasa, aunque se notaba que le habían puesto un líquido gris plateado, como si fuera quemado. Al preguntar (ella sobre esto) le manifestaron que no le habían hecho nada.
Los doctores comunicaron a la esposa que D. Vicente había fallecido a las 18:30 horas del día 2 de julio.
FUNDAMENTOS DE DERECHO:
Único.- el Art. 565 del C. P. (Código penal) recoge la negligencia por impericia profesional con causa de muerte.
Por lo expuesto,
SUPLICO.- QU e teniendo por presentado este escrtio, se sirve admitirlo y , en su virtud, acordar la tramitación del juicio oral contra los doctores denunciados, por un delito de negligencia, por impericia profesional, y (que) en su día se dicte sentencia, por la cual se condene a los mismos a las penas que marca la Ley, así como a la Responsabilidad Civil subsidiaria en su Clínica Moncloa, en la Avenida de Valladolid, de esta Capital…
OTROSÍ DIGO.- Que solicito se tome declaración a los médicos , y se ofcie, a fin de que se remitan todos los informes médicos del fallecido, y posteriormente se remitan al Médico Forense Cardiólogo, a fin de que emita informe sobre la actuación profesional.
SUPLÍCO .- Que se acuerde proceder a realizar las pruebas anteriormente solicitas.
En Madrid a 9 de octubre de mil novecientos noventa y cuatro.
Berta-Isabel Cuadrado Álvarez
Véase documento completo, más adjuntos, en este PDF.
Gracias por su visita a mi blog “Caso Vicente Morillo Monje”. Sus amables Comentarios serán bienvenidos.
Escritos sobre el caso de mi esposo, Vicente Morillo Monje, que falleció a los 44 años en la Clínica Moncloa de Madrid por, probablemente, varias negligencias médicas. Operado por el Doctor Ramón Arcas Meca. Sobre la acción legal ejercida por mi ex-abogada, María Esther Castellanos García.
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domingo, 2 de mayo de 2010
martes, 20 de octubre de 2009
Carta de queja al I Colegio de Abogados de Madrid contra Dña Esther Castellanos Garcia 19-XI-2004
No quise publicar esta carta hasta que no tuviese pruebas fehacientes de que mi ex-abogada, Dña. Esther Castellanos García, colegiada con el Nº 28.284, no solo había perjudicado gravemente mis intereses como cliente suya, sino también la de otros clientes suyos.
Ya que ella se había hecho pasar por mi amiga todo el tiempo en que fue mi abogada...y yo aún no estaba totalmente convencida de si mi caso era o no, una rara excepción, en su carrera como profesional de la abogacía.
Dado, que ya he recibido pruebas de que su malapraxis legal contra mí no fue un hecho aislado -porque se que otro cliente suyo ha presentado una denuncia contra Esther en el ICAM, y me costa también que otro más ha resultado gravemente perjudicado en sus intereses por causa del negligente proceder de Dña. Esther, y léase también esta sentencia en la que es condenada ella y su cliente por "falta de vejaciones"- es por lo que publico mi queja interpuesta ante el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (España), el día 19 de noviembre de 2004.
Puede verla en PDF y leerla en esta red social que acabo de crear para Vicente Morillo Monje. Gracias por su interés en este caso.
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A petión de uno de mis asiduos lectores y amigos, Felix -gran poeta al que admiro mucho- la transcribo a continuación:
AL ILUSTRE COLEGIO DE ABOGADOS DE MADRID COMISIÓN DEONTOLOGICA
Da. BERTA ISABEL CUADRADO ALVAREZ, licenciada en Ciencias de la Información, con D.N.I. 10.034.570-S, y domicilio a efecto de notificaciones en la calle Camarena, n° 163, Local n° 4, 28047 de Madrid, mediante el presente escrito vengo a presentar QUEJA contra la Abogada Da. ESTHER CASTELLANOS GARCÍA, colegiada n° 28.284, perteneciente al Colegio al que me dirijo, por los siguientes
MOTIVOS
PRIMERO.- La presente queja se basa en la actu ación profesional de la citada Abogada en el procedimiento judicial seguido en el Juzgado de 1a Instancia n° 46 de Madrid, Menor Cuantía 167/98.
SEGUNDO.- Dicho procedimiento judicial se inició a consecuencia del fallecimiento de mi marido Vicente Morillo Monje en el año 1994 y que según mi criterio fue debido a una negligencia médica.
TERCERO.- Anteriormente a este procedimiento Civil, por dicho fallecimiento se presentó denuncia en los Juzgados correspondientes, siendo las actuaciones penales seguidas en el Juzgado de Instrucción n° 21 de Madrid.
CUARTO.- Que para la elaboración de la denuncia Penal, efectuada en el año 1994, me reuní en su día con Da. Esther Castellanos García la cual me citó a fin de que le explicase la historia y elaborásemos juntas el citado escrito dado que yo conocía mejor los hechos. Así se hizo y sin más problemas se presentó la denuncia que en su día. Tras las diligencias y pruebas oportunas, se decretó el archivo de las actuaciones pero habiéndose acreditado una serie de negligencias por parte de los facultativos que trataron a mi marido a través de los Informes Periciales que se elaboraron en dicho procedimientc^portd1:omo documento n° 1 el Informe pericial del Dr. Duarte en donde se concluía la deficiente asistencia médico-sanitaria prestada a mi marido. Sin embargo, pese a dicho hallazgo el Juzgador penal consideró que la responsabilidad que se podría derivar de las actuaciones no era competencia de dicha Jurisdicción. De esta forma y concluido el proceso penal, la citada abogada me informó de las altas expectativas de ganar un procedimiento Civil debido al informe pericial del Dr. Duarte así como del Auto penal (del cual no tengo copia), por lo que siguiendo sus consejos y de acuerdo con sus directrices decidí inmediatamente iniciar dicha vía una vez cerrada la penal, en el año 1999.
p. 1
QUINTO.- Que en esta ocasión y debido a que la citada abogada conocía la historia de los hechos, y además la tenía trascrita en la denuncia penal, la susodicha no consideró oportuno solicitar mi ayuda para redactar la demanda civil, cuestión que me pareció del todo lógica. De igual forma me requirió para que enviase, antes de interponer la demanda, telegramas a los doctores a los que se les iba a demandar para suspender el plazo de prescripción, trámite que posteriormente me enteré que era innecesario pues bastaba la presentación de la demanda o un acto de conciliación para tal cuestión. Aporto como documento n° 2, a modo de ejemplo, copias de dos telegramas. Fiándome de su buen hacer profesional hice lo que se me mandó y me comunicó que la demanda se había interpuesto, que todo iba perfectamente y que seguía en su convicción de ganar el pleito.
SEXTO.- Que el procedimiento Civil continuó sus cauces, que yo creía del todo normales, hasta que se dictó Sentencia y fue cuando me enteré de corno se había llevado el procedimiento y de las graves deficiencias que se acreditan en la dirección técnica de la profesional a la que ahora planteo mi queja, a parte de la falta de respeto hacia mi como cliente suyo, hacia la Justicia y hacia la profesión de Abogado.
De esta forma, en el año 1999, recibí una llamada de la Procuradora que me representaba, Da. Rocío Ardúan Rodríguez, que solicito sea requerida y preguntada sobre esta reclamación a fin de confirmar que el relato de los hechos que voy a exponer son totalmente ciertos. Dicha Procuradora me dijo mediante dicha conversación telefónica que el Juicio se había perdido y que le había costado mucho el encontrar mí número de teléfono para avisarme y que la Sentencia hacía una semana que ya había salido. Yo le pregunté que porqué no me había avisado Esther, mi abogada, a lo que me contestó: "Esther no te lo ha dicho por que no quiere recurrir, te está engañando y yo no quiero ser partícipe de esta mentira; yo he recurrido para no perjudicarte más y por que Esther no quería que recurrieras y quería dejar el plazo correr y he tenido que anunciar el recurso sin su firma, ahora que usted conoce la situación decida que hacer". Como ustedes podrán comprender yo estaba muy sorprendida y no entendía nada. Rocío, que siempre se portó excelentemente honesta conmigo, me informó y me recomendó que llamase a Esther con una grabadora para grabar la conversación, cosa que por supuesto hice a efectos de prueba. La llamé ese mismo día en un estado de nervios máximo, pero me dijeron que no estaba, por lo que lo intenté varias veces sin que me devolviese las llamadas. De esta forma, y sin entender la postura de mi Abogada que ni siquiera quería hablar conmigo, la incertidumbre de sobre lo que estaba sucediendo se hizo cada vez más insoportable por lo que opté enviar un fax a la Procuradora para que me remitiese copia de la documentación que tuviese de mi procedimiento, incluidas la demanda y la Sentencia, a fin de que yo pudiera tomar una decisión de si seguía o no con el recurso, el cual aporto como documento n° 3. En una de las conversaciones mantenidas con la Procuradora me comunicó que le debía pagar sus servicios a lo que yo le dije que ya los había pagado a través de Esther y me respondió que ésta no la había satisfecho sus honorarios.
p. 2
Tras nuevos intentos y reiteradas llamadas Esther se puso por teléfono y tras explicarle lo que me había dicho la Procuradora, me dijo que la Sentencia definitiva no había salido que ya me lo me comunicaría y entonces me la enviaría, que todo iba bien y que la Jueza no había estudiado el caso a fondo pero que en segunda instancia solicitaría más pruebas incluido un informe pericial. Ante tal situación y las palabras que escuchaba de su boca, me fui directamente a casa de Esther en donde me recibió su madre, ella ni me recibió, esperé más de media hora y me sacó dicha señora un rollo de papel térmico de fax que era la Sentencia, en donde constaba el día y la hora que le fue enviado el fax por parte de la Procuradora. A efectos probatorios tengo en mi poder una cinta en donde grabé por teléfono una conversación con Esther y en donde constan cuestiones que evidencian las mentiras que me decía incluso inventando artimañas procesales que evidentemente eran de imposible cumplimiento, simplemente para encubrir su vergonzosa actuación no dudando para ello en engañarme. Dicha cinta la pongo a disposición de ustedes si lo estiman oportuno.
SÉPTIMO.- Como observaran, simplemente con la lectura de la Sentencia judicial y de la demanda interpuesta en mi nombre por Da Esther Castellanos, queda acreditada la desidia, la negligencia, la falta de respeto hacía mí y hacía su profesión así como el insulto para el gremio que representa. Yo supongo que jamás habrán visto un caso igual en toda su vida colegial, ya que es imposible que una demanda sea redactada tan nefastamente y que una Sentencia abochorne de tal manera a una abogada.
De esta forma, ante la lectura de la Sentencia y de la demanda no me quedó más remedio que ponerme a llorar y entrar en una profunda depresión al sentirme engañada. No solo había perdido a mi marido, sino que confiando en una profesional del Derecho para que reparase en lo posible el daño cometido por una negligencia médica, me había dejado en total indefensión de forma indignante.
OCTAVO.- Que adjunto como documentos n° 4 y 5, respectivamente la Sentencia y la demanda en donde con su simple lectura comprenderán ustedes mi queja.
Simplemente debo destacar las siguientes conclusiones:
1a) A Da. Esther se le pasó el plazo para interponer la demanda. Gracias a que algunos de sus compañeros no solicitaron la prescripción de la acción continuó el pleito, pero los que así lo hicieron fue aceptada su alegación y el tema se perdió por tal motivo (prescripción). Y ello a pesar de solicitarme que enviase los telegramas a efectos de suspender la prescripción y que dos de ellos ahora he adjuntado.
2a) Da Esther no solicitó ningún medio de prueba que pudiese acreditar la negligencia médica, tal y como la propia Sentencia indica.
p. 3
3a) Pero con ser estas cuestiones importantes, pero entender que puede ser debido a la suma ignorancia de la abogada, lo que supone un quebranto del deber de la profesional que dirigía mis pretensiones judiciales, son lo s términos en que redactó la demanda y su comportamiento reprochable durante y después del procedimiento. He señalado en rojo todas (posiblemente haya más) las faltas de ortografía que constan en ella, siendo la redacción tan nefasta que la propia Juez se encarga de resaltar en su Sentencia. En la propia demanda existen correcciones efectuadas por Su Señoría y que están en negro (la copia aportada a esta queja me la proporcionaron en el Juzgado posteriormente y constaban correcciones de Su Señoría creyendo oportuno adjuntarlo ahora). Se equivoca de persona (en referencia a mi marido indicando que está vivo con una incapacidad cuando había fallecido) y explícitamente no dice el motivo por el que se reclama, teniendo Su Señoría que admitir la demanda haciendo un esfuerzo por comprender el fondo del asunto y lo que se solicitaba. En toda la demanda no existe un solo párrafo en donde no haya una falta de ortografía.
Se podrían enumerar infinitas cuestiones que suponen una infracción del deber de diligencia que se le presupone a un profesional del Derecho, como el no avisarme de que estaba citada en confesión judicial (adjunto como documento n° 6 la citación que me proporcionó posteriormente la Procuradora) y perderse esa prueba; pero para no aburrirles, les remito a dichos escritos para que observen la cantidad de barbaridades que considero susceptibles de sanción por parte del Ilustre Colegio al que solicito ayuda. Amén de las mentiras que me contó durante el procedimiento, después de él (conservo la cinta antes referida) y a su actitud maliciosa para conmigo de la cual es testigo la Procuradora Da. Rocío Arduán Rodríguez que tuvo que presentar el anuncio de recurso sin la firma de letrada ante su negativa de no presentar el mismo y no comunicarme la Sentencia. Aporto como documento n° 7 el escrito de anuncio de recurso en donde no consta la firma de Da. Esther.
NOVENO.- Posteriormente, y como cabía esperar, cambié de abogado para el recurso de apelación y posteriormente al desestimarse el mismo continué recurriendo al Tribunal Supremo bajo dicha dirección técnica, estando a la espera de Sentencia. Adjunto copia de una resolución de dichas actuaciones como documento n° 8. El motivo por el cual no interpuse antes esta queja fue debido a la profunda depresión en que me he encontrado por todos estos sucesos que ustedes bien comprenderán han sido muy graves y por lo que me resultaba muy doloroso ponerme a recordarlos, pero no cabe duda de que la actuación de Da Esther Castellanos no puede permanecer impune ya que supone no sólo una falta de respeto hacia mí con su actitud del todo negligente (las faltas de ortografía, el planteamiento y la redacción del contenido de la demanda son tan injustificables, que ni siquiera tendría sentido en un bachiller, además de la dirección técnica tan lamentable que la propia Jueza se encarga de denunciar en su sentencia), sino también para el Colegio al que pertenece y al gremio al que representa.
p. 4
Un caso como era el mío que tenía al menos fundamentos para haberse ganado en vía civil (peritaje favorable y Auto del Juzgado intuyendo responsabilidad civil), fue llevado tan nefastamente que me abocó a la pérdida del litigio irremediablemente, siendo la actitud de Da. Esther Castellanos reprochada por su Procuradora, Su Señoría y todos los profesionales del Juzgado con los que hablé y que llevaban el tema en vía civil y que en su día me arengaron para que presentase la queja que hoy planteo, solicitando mediante esta queja que el Colegio no solamente sancione a su colegiada, sino que me resarza por daños y perjuicios que al menos deberán ser iguales a las costas generadas en primera instancia y que son de su exclusiva responsabilidad.
DÉCIMO.- Considero que, una vez estudiada la normativa por la cual un abogado debe de guiarse en su actuación profesional, Da. Esther Castellanos ha infringido gravemente la misma y que debe de ser sancionada severamente. Así, expongo aquella normativa y sus artículos que considero gravemente vulnerados:
• ESTATUTO GENERAL DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA Artículo 42
1. Son obligaciones del abogado para con la parte por él defendida, además de las
que se deriven de sus relaciones contractuales, el cumplimiento de la misión de defensa que le sea encomendada con el máximo celo y diligencia y guardando el secreto profesional.
2. El abogado realizará diligentemente las actividades profesionales que le imponga la defensa del asunto encomendado, ateniéndose a las exigencias técnicas, deontológicas y éticas adecuadas a la tutela jurídica de dicho asunto y pudiendo auxiliarse de sus colaboradores y otros compañeros, quienes actuarán bajo su responsabilidad.
Artículo 80
1. Los abogados están sujetos a responsabilidad disciplinaria en el caso de infracción de sus deberes profesionales o deontológicos.
Artículo 84
Son infracciones muy graves:
p. 5
c) La comisión de delitos dolosos, en cualquier grado de participación, como consecuencia del ejercicio de la profesión, así como los actos y omisiones que constituyan ofensa grave a la dignidad de la profesión, a las reglas éticas que la gobiernan a los deberes establecidos en el presente Estatuto General.
• CÓDIGO DEONTOLÓGICO DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA
Artículo 1. Obligaciones éticas y deontológicas.
1. El abogado está obligado a respetar los principios éticos y deontológicos de la profesión establecidos en el Estatuto General de la Abogacía Española, aprobado por Real Decreto 658/2001, de 22 de junio, en el Código Deontológico aprobado por el Consejo de Colegios de Abogados de Europa (CCBE) el 28 de noviembre de 1998, y en el presente Código Deontológico aprobado por el Consejo General de la Abogacía Española, en los que en su caso tuvieren aprobado el Consejo de Colegios de la Autonomía, y los del concreto Colegio al que esté incorporado.
Artículo 13. Relaciones con los clientes.
8. El Abogado no aceptará ningún asunto si no se considera o no debiera
considerarse competente para dirigirlo, a menos que colabore con un
Abogado que lo sea.
Por lo expuesto
SOLICITO al Ilustre Colegio de Madrid que tenga por interpuesta mi queja contra la Abogada Dña. Esther Castellanos García y en caso de considerarse que se han infringido los Estatutos General de la Abogacía Española y/o el Código Deontológico de la Abogacía Española, se sancione a la misma conforme a los criterios colegiales en su máximo grado y se determine una posible responsabilidad patrimonial por los daños y perjuicios que me han sido causados por su labor profesional y que al menos deberán ser iguales a las costas generadas en primera instancia y que son de su exclusiva responsabilidad, ya que considero su actuación contraria a los principios deontológicos que debe respetar cualquier Abogado, tal y como consta en este escrito.
En Madrid, a 19 de noviembre de 2004.
Berta-Isabel Cuadrado Álvarez
p. 6
Ya que ella se había hecho pasar por mi amiga todo el tiempo en que fue mi abogada...y yo aún no estaba totalmente convencida de si mi caso era o no, una rara excepción, en su carrera como profesional de la abogacía.
Dado, que ya he recibido pruebas de que su malapraxis legal contra mí no fue un hecho aislado -porque se que otro cliente suyo ha presentado una denuncia contra Esther en el ICAM, y me costa también que otro más ha resultado gravemente perjudicado en sus intereses por causa del negligente proceder de Dña. Esther, y léase también esta sentencia en la que es condenada ella y su cliente por "falta de vejaciones"- es por lo que publico mi queja interpuesta ante el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (España), el día 19 de noviembre de 2004.
Puede verla en PDF y leerla en esta red social que acabo de crear para Vicente Morillo Monje. Gracias por su interés en este caso.
**************
A petión de uno de mis asiduos lectores y amigos, Felix -gran poeta al que admiro mucho- la transcribo a continuación:
AL ILUSTRE COLEGIO DE ABOGADOS DE MADRID COMISIÓN DEONTOLOGICA
Da. BERTA ISABEL CUADRADO ALVAREZ, licenciada en Ciencias de la Información, con D.N.I. 10.034.570-S, y domicilio a efecto de notificaciones en la calle Camarena, n° 163, Local n° 4, 28047 de Madrid, mediante el presente escrito vengo a presentar QUEJA contra la Abogada Da. ESTHER CASTELLANOS GARCÍA, colegiada n° 28.284, perteneciente al Colegio al que me dirijo, por los siguientes
MOTIVOS
PRIMERO.- La presente queja se basa en la actu ación profesional de la citada Abogada en el procedimiento judicial seguido en el Juzgado de 1a Instancia n° 46 de Madrid, Menor Cuantía 167/98.
SEGUNDO.- Dicho procedimiento judicial se inició a consecuencia del fallecimiento de mi marido Vicente Morillo Monje en el año 1994 y que según mi criterio fue debido a una negligencia médica.
TERCERO.- Anteriormente a este procedimiento Civil, por dicho fallecimiento se presentó denuncia en los Juzgados correspondientes, siendo las actuaciones penales seguidas en el Juzgado de Instrucción n° 21 de Madrid.
CUARTO.- Que para la elaboración de la denuncia Penal, efectuada en el año 1994, me reuní en su día con Da. Esther Castellanos García la cual me citó a fin de que le explicase la historia y elaborásemos juntas el citado escrito dado que yo conocía mejor los hechos. Así se hizo y sin más problemas se presentó la denuncia que en su día. Tras las diligencias y pruebas oportunas, se decretó el archivo de las actuaciones pero habiéndose acreditado una serie de negligencias por parte de los facultativos que trataron a mi marido a través de los Informes Periciales que se elaboraron en dicho procedimientc^portd1:omo documento n° 1 el Informe pericial del Dr. Duarte en donde se concluía la deficiente asistencia médico-sanitaria prestada a mi marido. Sin embargo, pese a dicho hallazgo el Juzgador penal consideró que la responsabilidad que se podría derivar de las actuaciones no era competencia de dicha Jurisdicción. De esta forma y concluido el proceso penal, la citada abogada me informó de las altas expectativas de ganar un procedimiento Civil debido al informe pericial del Dr. Duarte así como del Auto penal (del cual no tengo copia), por lo que siguiendo sus consejos y de acuerdo con sus directrices decidí inmediatamente iniciar dicha vía una vez cerrada la penal, en el año 1999.
p. 1
QUINTO.- Que en esta ocasión y debido a que la citada abogada conocía la historia de los hechos, y además la tenía trascrita en la denuncia penal, la susodicha no consideró oportuno solicitar mi ayuda para redactar la demanda civil, cuestión que me pareció del todo lógica. De igual forma me requirió para que enviase, antes de interponer la demanda, telegramas a los doctores a los que se les iba a demandar para suspender el plazo de prescripción, trámite que posteriormente me enteré que era innecesario pues bastaba la presentación de la demanda o un acto de conciliación para tal cuestión. Aporto como documento n° 2, a modo de ejemplo, copias de dos telegramas. Fiándome de su buen hacer profesional hice lo que se me mandó y me comunicó que la demanda se había interpuesto, que todo iba perfectamente y que seguía en su convicción de ganar el pleito.
SEXTO.- Que el procedimiento Civil continuó sus cauces, que yo creía del todo normales, hasta que se dictó Sentencia y fue cuando me enteré de corno se había llevado el procedimiento y de las graves deficiencias que se acreditan en la dirección técnica de la profesional a la que ahora planteo mi queja, a parte de la falta de respeto hacia mi como cliente suyo, hacia la Justicia y hacia la profesión de Abogado.
De esta forma, en el año 1999, recibí una llamada de la Procuradora que me representaba, Da. Rocío Ardúan Rodríguez, que solicito sea requerida y preguntada sobre esta reclamación a fin de confirmar que el relato de los hechos que voy a exponer son totalmente ciertos. Dicha Procuradora me dijo mediante dicha conversación telefónica que el Juicio se había perdido y que le había costado mucho el encontrar mí número de teléfono para avisarme y que la Sentencia hacía una semana que ya había salido. Yo le pregunté que porqué no me había avisado Esther, mi abogada, a lo que me contestó: "Esther no te lo ha dicho por que no quiere recurrir, te está engañando y yo no quiero ser partícipe de esta mentira; yo he recurrido para no perjudicarte más y por que Esther no quería que recurrieras y quería dejar el plazo correr y he tenido que anunciar el recurso sin su firma, ahora que usted conoce la situación decida que hacer". Como ustedes podrán comprender yo estaba muy sorprendida y no entendía nada. Rocío, que siempre se portó excelentemente honesta conmigo, me informó y me recomendó que llamase a Esther con una grabadora para grabar la conversación, cosa que por supuesto hice a efectos de prueba. La llamé ese mismo día en un estado de nervios máximo, pero me dijeron que no estaba, por lo que lo intenté varias veces sin que me devolviese las llamadas. De esta forma, y sin entender la postura de mi Abogada que ni siquiera quería hablar conmigo, la incertidumbre de sobre lo que estaba sucediendo se hizo cada vez más insoportable por lo que opté enviar un fax a la Procuradora para que me remitiese copia de la documentación que tuviese de mi procedimiento, incluidas la demanda y la Sentencia, a fin de que yo pudiera tomar una decisión de si seguía o no con el recurso, el cual aporto como documento n° 3. En una de las conversaciones mantenidas con la Procuradora me comunicó que le debía pagar sus servicios a lo que yo le dije que ya los había pagado a través de Esther y me respondió que ésta no la había satisfecho sus honorarios.
p. 2
Tras nuevos intentos y reiteradas llamadas Esther se puso por teléfono y tras explicarle lo que me había dicho la Procuradora, me dijo que la Sentencia definitiva no había salido que ya me lo me comunicaría y entonces me la enviaría, que todo iba bien y que la Jueza no había estudiado el caso a fondo pero que en segunda instancia solicitaría más pruebas incluido un informe pericial. Ante tal situación y las palabras que escuchaba de su boca, me fui directamente a casa de Esther en donde me recibió su madre, ella ni me recibió, esperé más de media hora y me sacó dicha señora un rollo de papel térmico de fax que era la Sentencia, en donde constaba el día y la hora que le fue enviado el fax por parte de la Procuradora. A efectos probatorios tengo en mi poder una cinta en donde grabé por teléfono una conversación con Esther y en donde constan cuestiones que evidencian las mentiras que me decía incluso inventando artimañas procesales que evidentemente eran de imposible cumplimiento, simplemente para encubrir su vergonzosa actuación no dudando para ello en engañarme. Dicha cinta la pongo a disposición de ustedes si lo estiman oportuno.
SÉPTIMO.- Como observaran, simplemente con la lectura de la Sentencia judicial y de la demanda interpuesta en mi nombre por Da Esther Castellanos, queda acreditada la desidia, la negligencia, la falta de respeto hacía mí y hacía su profesión así como el insulto para el gremio que representa. Yo supongo que jamás habrán visto un caso igual en toda su vida colegial, ya que es imposible que una demanda sea redactada tan nefastamente y que una Sentencia abochorne de tal manera a una abogada.
De esta forma, ante la lectura de la Sentencia y de la demanda no me quedó más remedio que ponerme a llorar y entrar en una profunda depresión al sentirme engañada. No solo había perdido a mi marido, sino que confiando en una profesional del Derecho para que reparase en lo posible el daño cometido por una negligencia médica, me había dejado en total indefensión de forma indignante.
OCTAVO.- Que adjunto como documentos n° 4 y 5, respectivamente la Sentencia y la demanda en donde con su simple lectura comprenderán ustedes mi queja.
Simplemente debo destacar las siguientes conclusiones:
1a) A Da. Esther se le pasó el plazo para interponer la demanda. Gracias a que algunos de sus compañeros no solicitaron la prescripción de la acción continuó el pleito, pero los que así lo hicieron fue aceptada su alegación y el tema se perdió por tal motivo (prescripción). Y ello a pesar de solicitarme que enviase los telegramas a efectos de suspender la prescripción y que dos de ellos ahora he adjuntado.
2a) Da Esther no solicitó ningún medio de prueba que pudiese acreditar la negligencia médica, tal y como la propia Sentencia indica.
p. 3
3a) Pero con ser estas cuestiones importantes, pero entender que puede ser debido a la suma ignorancia de la abogada, lo que supone un quebranto del deber de la profesional que dirigía mis pretensiones judiciales, son lo s términos en que redactó la demanda y su comportamiento reprochable durante y después del procedimiento. He señalado en rojo todas (posiblemente haya más) las faltas de ortografía que constan en ella, siendo la redacción tan nefasta que la propia Juez se encarga de resaltar en su Sentencia. En la propia demanda existen correcciones efectuadas por Su Señoría y que están en negro (la copia aportada a esta queja me la proporcionaron en el Juzgado posteriormente y constaban correcciones de Su Señoría creyendo oportuno adjuntarlo ahora). Se equivoca de persona (en referencia a mi marido indicando que está vivo con una incapacidad cuando había fallecido) y explícitamente no dice el motivo por el que se reclama, teniendo Su Señoría que admitir la demanda haciendo un esfuerzo por comprender el fondo del asunto y lo que se solicitaba. En toda la demanda no existe un solo párrafo en donde no haya una falta de ortografía.
Se podrían enumerar infinitas cuestiones que suponen una infracción del deber de diligencia que se le presupone a un profesional del Derecho, como el no avisarme de que estaba citada en confesión judicial (adjunto como documento n° 6 la citación que me proporcionó posteriormente la Procuradora) y perderse esa prueba; pero para no aburrirles, les remito a dichos escritos para que observen la cantidad de barbaridades que considero susceptibles de sanción por parte del Ilustre Colegio al que solicito ayuda. Amén de las mentiras que me contó durante el procedimiento, después de él (conservo la cinta antes referida) y a su actitud maliciosa para conmigo de la cual es testigo la Procuradora Da. Rocío Arduán Rodríguez que tuvo que presentar el anuncio de recurso sin la firma de letrada ante su negativa de no presentar el mismo y no comunicarme la Sentencia. Aporto como documento n° 7 el escrito de anuncio de recurso en donde no consta la firma de Da. Esther.
NOVENO.- Posteriormente, y como cabía esperar, cambié de abogado para el recurso de apelación y posteriormente al desestimarse el mismo continué recurriendo al Tribunal Supremo bajo dicha dirección técnica, estando a la espera de Sentencia. Adjunto copia de una resolución de dichas actuaciones como documento n° 8. El motivo por el cual no interpuse antes esta queja fue debido a la profunda depresión en que me he encontrado por todos estos sucesos que ustedes bien comprenderán han sido muy graves y por lo que me resultaba muy doloroso ponerme a recordarlos, pero no cabe duda de que la actuación de Da Esther Castellanos no puede permanecer impune ya que supone no sólo una falta de respeto hacia mí con su actitud del todo negligente (las faltas de ortografía, el planteamiento y la redacción del contenido de la demanda son tan injustificables, que ni siquiera tendría sentido en un bachiller, además de la dirección técnica tan lamentable que la propia Jueza se encarga de denunciar en su sentencia), sino también para el Colegio al que pertenece y al gremio al que representa.
p. 4
Un caso como era el mío que tenía al menos fundamentos para haberse ganado en vía civil (peritaje favorable y Auto del Juzgado intuyendo responsabilidad civil), fue llevado tan nefastamente que me abocó a la pérdida del litigio irremediablemente, siendo la actitud de Da. Esther Castellanos reprochada por su Procuradora, Su Señoría y todos los profesionales del Juzgado con los que hablé y que llevaban el tema en vía civil y que en su día me arengaron para que presentase la queja que hoy planteo, solicitando mediante esta queja que el Colegio no solamente sancione a su colegiada, sino que me resarza por daños y perjuicios que al menos deberán ser iguales a las costas generadas en primera instancia y que son de su exclusiva responsabilidad.
DÉCIMO.- Considero que, una vez estudiada la normativa por la cual un abogado debe de guiarse en su actuación profesional, Da. Esther Castellanos ha infringido gravemente la misma y que debe de ser sancionada severamente. Así, expongo aquella normativa y sus artículos que considero gravemente vulnerados:
• ESTATUTO GENERAL DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA Artículo 42
1. Son obligaciones del abogado para con la parte por él defendida, además de las
que se deriven de sus relaciones contractuales, el cumplimiento de la misión de defensa que le sea encomendada con el máximo celo y diligencia y guardando el secreto profesional.
2. El abogado realizará diligentemente las actividades profesionales que le imponga la defensa del asunto encomendado, ateniéndose a las exigencias técnicas, deontológicas y éticas adecuadas a la tutela jurídica de dicho asunto y pudiendo auxiliarse de sus colaboradores y otros compañeros, quienes actuarán bajo su responsabilidad.
Artículo 80
1. Los abogados están sujetos a responsabilidad disciplinaria en el caso de infracción de sus deberes profesionales o deontológicos.
Artículo 84
Son infracciones muy graves:
p. 5
c) La comisión de delitos dolosos, en cualquier grado de participación, como consecuencia del ejercicio de la profesión, así como los actos y omisiones que constituyan ofensa grave a la dignidad de la profesión, a las reglas éticas que la gobiernan a los deberes establecidos en el presente Estatuto General.
• CÓDIGO DEONTOLÓGICO DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA
Artículo 1. Obligaciones éticas y deontológicas.
1. El abogado está obligado a respetar los principios éticos y deontológicos de la profesión establecidos en el Estatuto General de la Abogacía Española, aprobado por Real Decreto 658/2001, de 22 de junio, en el Código Deontológico aprobado por el Consejo de Colegios de Abogados de Europa (CCBE) el 28 de noviembre de 1998, y en el presente Código Deontológico aprobado por el Consejo General de la Abogacía Española, en los que en su caso tuvieren aprobado el Consejo de Colegios de la Autonomía, y los del concreto Colegio al que esté incorporado.
Artículo 13. Relaciones con los clientes.
8. El Abogado no aceptará ningún asunto si no se considera o no debiera
considerarse competente para dirigirlo, a menos que colabore con un
Abogado que lo sea.
Por lo expuesto
SOLICITO al Ilustre Colegio de Madrid que tenga por interpuesta mi queja contra la Abogada Dña. Esther Castellanos García y en caso de considerarse que se han infringido los Estatutos General de la Abogacía Española y/o el Código Deontológico de la Abogacía Española, se sancione a la misma conforme a los criterios colegiales en su máximo grado y se determine una posible responsabilidad patrimonial por los daños y perjuicios que me han sido causados por su labor profesional y que al menos deberán ser iguales a las costas generadas en primera instancia y que son de su exclusiva responsabilidad, ya que considero su actuación contraria a los principios deontológicos que debe respetar cualquier Abogado, tal y como consta en este escrito.
En Madrid, a 19 de noviembre de 2004.
Berta-Isabel Cuadrado Álvarez
p. 6
martes, 16 de junio de 2009
Las costas y el art 523 LEC
Según Sentencia del 3 de septiembre de 1999 dictada por la Magistrado-Juez Dña Mª del Mar Llundáin Minondo (léase el punto 7º de la misma)que dice “En cuanto a las costas se aplica el art 523 LEC”.
Esto es lo que dicen Dña Rosa M. Méndez y Dña. A. Esther Vilalta -ambas abogadas-
con fecha de septiembre 1998, sobre la aplicación del art 523 LEC. Fuente NJ Noticias Jurídicas “La tasación, impugnación y ejecución de costas por el Letrado (Fecha de acceso 16/VI/2009)
Esto es lo que dicen Dña Rosa M. Méndez y Dña. A. Esther Vilalta -ambas abogadas-
con fecha de septiembre 1998, sobre la aplicación del art 523 LEC. Fuente NJ Noticias Jurídicas “La tasación, impugnación y ejecución de costas por el Letrado (Fecha de acceso 16/VI/2009)
Sentencia del Juicio Menor Cuantía Nª 167/98
Si lees esta Sentencia comprenderás la forma en cómo actuó mi ex-abogada en el Juicio de Menor Cuantía Nª 167/98 sobre el Caso Vicente Morillo Monje.
sábado, 2 de agosto de 2008
Juicio de Menor Cuantía 167/98 -1
Estos días he tenido otra etapa depresiva, de las múltiples sufridas en estos últimos 14 años, debido al hecho de que mi abogado me comunicó que el abogado -D. Joaquín López Virosta- del Dr. Mouaffak/Mohaffak Manla Barudi/Barudii -que envió a Vicente para casa desde urgencias, para volver a ingresar a las pocas horas con edema agudo de pulmón, y que no subió a verle a la planta el día 1 de julio cuando Vicente estaba ya casi agonizando, a pesar de encontrarse él de guardia- había solicitado como pago de sus costas por el juicio de Menor Cuantía siendo la cuantía del asunto indeterminada -al que he sido condenada- 20.991,65€ en la Audiencia provincial – Rollo 1.074/1.999- y 41.983,30€ en Primera Instancia juzgado Nº 46– Menor Cuantía nº 167/98- . El juez ha reducido las primeras a 4.995€, pero aún considerándolas abusivas, no me ha quedado más remedio que pagarlas – dejándolas el letrado, al final, en 4.511,25€ por pronto pago. Veamos qué hace el juez de 1ª Instancia al respecto. Creo que solicitar 62.000€ por unas costas -por las que el abogado de ASISA D. Davis Arnold Cooper (10/05/2007) 3.331,32€ ( página 4) solicitó 3.381,30€ en Primera Instancia (24/05/2007) y 3.381,30€ (página 3) en la Audiencia Provincial de Madrid- raya en lo delictivo, y debería considerarse un delito de usura en un país donde mínimamente funcionase el aparato de justicia.
Reinicio
Aunque he intentado varias veces seguir escribiendo sobre la muerte de Vicente no he podido.
Tal vez ahora pueda terminar de narrar estos hechos.
Fui a ver su nicho a mi pueblo, al que no iba desde hacía 5 años, y al menos ya no lloré desconsoladamente durante días, como solía hacerlo. Me limité a contemplar y leer su placa, y por primera vez, después de 14 años, sentí paz y sosiego, en vez de dolor.
Por eso creo que es el momento de continuar escribiendo.
Siento que mis lectores lleven esperando tanto tiempo para seguir esta lectura.
Gracias por vuestra fidelidad y comprensión.
Tal vez ahora pueda terminar de narrar estos hechos.
Fui a ver su nicho a mi pueblo, al que no iba desde hacía 5 años, y al menos ya no lloré desconsoladamente durante días, como solía hacerlo. Me limité a contemplar y leer su placa, y por primera vez, después de 14 años, sentí paz y sosiego, en vez de dolor.
Por eso creo que es el momento de continuar escribiendo.
Siento que mis lectores lleven esperando tanto tiempo para seguir esta lectura.
Gracias por vuestra fidelidad y comprensión.
viernes, 8 de junio de 2007
HECHOS 2 -Urgencias 1 (14-15/06/1994)
Cuando llegamos a casa apenas comió.
Se quedó recostado sobre almohadas en cama mientras yo me fui a la academia a dar clases.
Tenía otra profesora trabajando conmigo, pero no podía dar clase en dos aulas diferentes.
No tuve más remedio que dejarle solo y que los niños me avisaran si se ponía peor.
Vivíamos en un primero, a 5 minutos de la academia.
Se acercó aquella tarde a la oficina.
Él se encargaba de las cuentas y del papeleo.
Siempre se me han dado mal los números.
Yo le pedí que se quedara en casa descansando y que aquella tarde no se acercara a la oficina.
Sobre mediados de junio siempre dejábamos hechas las reservas del curso siguiente.
Era muy responsable en su trabajo.
Tal vez por ser el hijo mayor de una familia de 5 hermanos.
Hiciera lo que hiciera tenía que estar perfecto.
Me enfadé mucho cuando le vi aparecer y le obligué a que regresara a casa.
Estaba muy pálido y seguía con aquella tos seca…
Cuando llegué, sobre las 22:15 h. a casa estaba en cama.
Seguía sentado.
Le sugerí que estaría mejor acostado:
- “No puedo acostarme. Si lo hago me entra ahogo…Mira tengo algo aquí en la garganta que no se me quita ni tosiendo.”
Le hice una sopa, que era uno de sus platos favoritos, y una tortilla francesa.
Pero tomó muy poca sopa y apenas unos bocaditos de la tortilla.
Tardó mucho en masticar y le costaba tragar.
Sobre las 23:30 se levantó al servicio.
Quise acompañarle paro dijo que no se mareaba y fue solo.
- “Solo necesito coger fuerzas para toser más profundo y arrancarme estas flemas que tengo profundas. Si lo hago sé que respiraré mejor…”
Le oí toser desde nuestro cuarto, carraspear y escupir.
Al momento entró y me dijo:
- “Berta-Isabel no son flemas…es sangre”
Y cuando estaba hablando ví que tenía la saliva ensangrentada.
Creo que los dos nos volvimos de piedra.
Sentí que todo se me venía abajo.
Y pensé :
- “A llegado la hora”
Traté de reaccionar a al darme cuenta que había llegado el momento que ambos habíamos temido durante 15 años.
- “Está bien, cariño. Vamos a estar tranquilos. Creo que te ha fallado la válvula. Pero no pasa nada. Te sientas aquí, en la cama, mientras llamo a una ambulancia. Y nos vamos corriendo a la clínica otra vez…Ya verás, todo va a ir bien. El doctor te vio esta mañana…y no te pasa nada…sólo es la válvula…Ya me parecía a mí…Porque tienes un ruido como de roce ¿sabes? Que antes no tenías… se lo dije al doctor pero no me creyó…Pero ahora llamo. No cojas frío”
Estaba tembloroso, sudoroso y los dos muy asustados.
Le arropé hasta la barbilla pero no dejaba de temblar.- “Diga.”
- “Buenas noches. Necesitamos una ambulancia para mi marido. Estuvimos en urgencias y nos dijeron que volviéramos si se ponía peor. Y está sangrando…Creo que le ha fallado la válvula..”
- “¿Le dieron volante para la ambulancia?”
- “No, pero tengo el informe de urgencias. Si eso le vale.”
- “No, no le puedo enviar una ambulancia si no tiene el volante. Buenas noches.”
- “Pero..¡Me ha colgado! Pero que cara…si me ha colgado. ¿Qué hago?”
- “Busca en la lista de ASISA a ver si algún servicio distinto de ambulancias…”
- “No,…mira dice que hay que llamar aquí. Pues vuelvo a llamar.”
- “Si, diga.”
- “Perdone que le moleste. Le acabo de llamar”
- “Ya se lo he dicho, señora. Yo no le puedo mandar una ambulancia sin no tiene un volante. Consiga un volante y le mando la ambulancia ¿vale? “
- “Pero ¡cómo quiere que consiga un volante ahora y deje a mi marido aquí solo con lo malo que está…Por favor llame a alguien, ¡se lo pido por favor, por humanidad!”
- “¿Y a dónde quiere que llame ahora, de noche? Mire pida un taxi”
- “Pero en el taxi se puede poner peor ¡y yo no se qué tengo que hacerle! SI viene una ambulancia ellos sabrán ¿no?”
- “¡Qué NO LE DANDO LA AMBULANCIA, que no puedo!”
- “Pero que jeta…me ha colgado otra vez…Pues se va a enterar…”
- “Si, diga.”
- “¿Cómo se llama usted? Porque es un grosero…”
- “¡Déjeme en paz! ¿o es que me va a estar jodiendo toda la noche. Llame un taxi, joder.”
- “Déjalo, Berta-Isabel. No insistas. No va a venir la ambulancia.”
- “Si, bueno. Tápate que …”
Telefoneé desde la habitación:
Comenzó a toser y echar sangre en cada con cada tosido.
Corrí al baño por una toalla y se empezó a teñir de rojo una y otra vez.
Busqué corriendo la guía de teléfonos. Llame. Y les expliqué con mucho detalle como llegar.
Vivíamos en una colonia que parecía haber sido diseñada por un arquitecto loco.
Donde los números no van correlativos, sino que entran y salen en una especie de laberinto ajardinado y con plazoletas, algunas cerradas al tráfico, donde ni los bomberos podrían entrar en caso de incendio.
El taxista me llamó dos veces porque no encontraba la casa y no paraba de dar vueltas.
Vicente mientras tosiendo y sangrando.
Nuestros dos dormían plácidamente suponiendo que su padre no tenía un problema mayor que otras veces.
- “M., hija. Perdona que te despierte…. Mira cariño, papá se ha puesto un poco peor y nos vamos a ir a la clínica a que le vean otra vez. Por la mañana desayunáis y os vais a clase…Tendrán que hacerle pruebas y tardaremos en volver... Cerráis bien con la llave ¿vale?”
- “Si, mamá…no te preocupes…¿Qué le pasa a papá?”
- “Aún no lo sé. Nos lo dirán cuando lo vean…Ala cielo, duerme…y no te preocupes.”
El taxista no pudo encontrar la casa hasta casi las 3:00 de la madrugada.
Le pedí, que por favor entrara a ayudarme a sujetar a mi marido, por que se encontraba muy mal.
- “Señora. ¿Cómo no ha llamado a una ambulancia? No está para ir en taxi”
Cuando le expliqué el hombre no salía de su estupor.
Condujo lo más tranquilo que pudo pero nos mirábamos angustiados por el retrovisor.
Me di cuenta que no atinaba a entrar por la puerta de la clínica.
Dio unas vueltas y, por fin me dijo:
- “Lo siento señora. No me puedo acercar más a la entrada de urgencias. Mire, hay una acera muy larga y no puedo meter el coche hasta allí. Perdone, pero se tienen que bajar aquí y andar hasta allí. ¿Ve la puerta con el luminoso arriba? …Pues hasta allí…”
- “Está bien…Tranquilo. Ha hecho lo que ha podido. Ayúdeme a bajarlo, por favor…Y caminaremos hasta allí.”
- “Espere. Cierro y la ayudo. Usted no puede sola. Se le va a caer.”
Caminamos aquel trozo de acera, que me preció interminable, casi arrastrándolo porque se mareaba.
Era una noche extraña.
Había hecho un calor terrible durante el día y la noche se había vuelto gélida.
La temperatura era increíblemente baja.
Los tres íbamos temblando.
Por fin llegamos a la recepción de urgencias.
Al abrirse la puerta y vernos, la recepcionista saltó corriendo de su silla y regresó en un segundo con una silla.
- “Pero ¿Qué le pasa? ¿Ha tenido un accidente?”
- “No. Creo que le ha fallado la válvula aórtica.”
- “¿Y cómo no han venido antes?…Está perdiendo mucha sangre…”
- “Hemos estado aquí por la mañana pero lo mandaron para casa creyendo que era un problema digestivo”
- “Sujételo en la silla que ahora viene la doctora de urgencias y ya lo ve”. Me dijo la señorita mientras se alejaba de prisa.
Le agradecí al taxista su amabilidad antes de irse.
Nos quedamos solos en el hall.
Él intentando mantenerse erguido en la silla y yo recogiendo su sangre con la toalla a la que ya no le quedaba ni rastro de su color blanco.
Apresuradas llegaron la recepcionista y la joven doctora de urgencias.
Se quedó recostado sobre almohadas en cama mientras yo me fui a la academia a dar clases.
Tenía otra profesora trabajando conmigo, pero no podía dar clase en dos aulas diferentes.
No tuve más remedio que dejarle solo y que los niños me avisaran si se ponía peor.
Vivíamos en un primero, a 5 minutos de la academia.
Se acercó aquella tarde a la oficina.
Él se encargaba de las cuentas y del papeleo.
Siempre se me han dado mal los números.
Yo le pedí que se quedara en casa descansando y que aquella tarde no se acercara a la oficina.
Sobre mediados de junio siempre dejábamos hechas las reservas del curso siguiente.
Era muy responsable en su trabajo.
Tal vez por ser el hijo mayor de una familia de 5 hermanos.
Hiciera lo que hiciera tenía que estar perfecto.
Me enfadé mucho cuando le vi aparecer y le obligué a que regresara a casa.
Estaba muy pálido y seguía con aquella tos seca…
Cuando llegué, sobre las 22:15 h. a casa estaba en cama.
Seguía sentado.
Le sugerí que estaría mejor acostado:
- “No puedo acostarme. Si lo hago me entra ahogo…Mira tengo algo aquí en la garganta que no se me quita ni tosiendo.”
Le hice una sopa, que era uno de sus platos favoritos, y una tortilla francesa.
Pero tomó muy poca sopa y apenas unos bocaditos de la tortilla.
Tardó mucho en masticar y le costaba tragar.
Sobre las 23:30 se levantó al servicio.
Quise acompañarle paro dijo que no se mareaba y fue solo.
- “Solo necesito coger fuerzas para toser más profundo y arrancarme estas flemas que tengo profundas. Si lo hago sé que respiraré mejor…”
Le oí toser desde nuestro cuarto, carraspear y escupir.
Al momento entró y me dijo:
- “Berta-Isabel no son flemas…es sangre”
Y cuando estaba hablando ví que tenía la saliva ensangrentada.
Creo que los dos nos volvimos de piedra.
Sentí que todo se me venía abajo.
Y pensé :
- “A llegado la hora”
Traté de reaccionar a al darme cuenta que había llegado el momento que ambos habíamos temido durante 15 años.
- “Está bien, cariño. Vamos a estar tranquilos. Creo que te ha fallado la válvula. Pero no pasa nada. Te sientas aquí, en la cama, mientras llamo a una ambulancia. Y nos vamos corriendo a la clínica otra vez…Ya verás, todo va a ir bien. El doctor te vio esta mañana…y no te pasa nada…sólo es la válvula…Ya me parecía a mí…Porque tienes un ruido como de roce ¿sabes? Que antes no tenías… se lo dije al doctor pero no me creyó…Pero ahora llamo. No cojas frío”
Estaba tembloroso, sudoroso y los dos muy asustados.
Le arropé hasta la barbilla pero no dejaba de temblar.- “Diga.”
- “Buenas noches. Necesitamos una ambulancia para mi marido. Estuvimos en urgencias y nos dijeron que volviéramos si se ponía peor. Y está sangrando…Creo que le ha fallado la válvula..”
- “¿Le dieron volante para la ambulancia?”
- “No, pero tengo el informe de urgencias. Si eso le vale.”
- “No, no le puedo enviar una ambulancia si no tiene el volante. Buenas noches.”
- “Pero..¡Me ha colgado! Pero que cara…si me ha colgado. ¿Qué hago?”
- “Busca en la lista de ASISA a ver si algún servicio distinto de ambulancias…”
- “No,…mira dice que hay que llamar aquí. Pues vuelvo a llamar.”
- “Si, diga.”
- “Perdone que le moleste. Le acabo de llamar”
- “Ya se lo he dicho, señora. Yo no le puedo mandar una ambulancia sin no tiene un volante. Consiga un volante y le mando la ambulancia ¿vale? “
- “Pero ¡cómo quiere que consiga un volante ahora y deje a mi marido aquí solo con lo malo que está…Por favor llame a alguien, ¡se lo pido por favor, por humanidad!”
- “¿Y a dónde quiere que llame ahora, de noche? Mire pida un taxi”
- “Pero en el taxi se puede poner peor ¡y yo no se qué tengo que hacerle! SI viene una ambulancia ellos sabrán ¿no?”
- “¡Qué NO LE DANDO LA AMBULANCIA, que no puedo!”
- “Pero que jeta…me ha colgado otra vez…Pues se va a enterar…”
- “Si, diga.”
- “¿Cómo se llama usted? Porque es un grosero…”
- “¡Déjeme en paz! ¿o es que me va a estar jodiendo toda la noche. Llame un taxi, joder.”
- “Déjalo, Berta-Isabel. No insistas. No va a venir la ambulancia.”
- “Si, bueno. Tápate que …”
Telefoneé desde la habitación:
Comenzó a toser y echar sangre en cada con cada tosido.
Corrí al baño por una toalla y se empezó a teñir de rojo una y otra vez.
Busqué corriendo la guía de teléfonos. Llame. Y les expliqué con mucho detalle como llegar.
Vivíamos en una colonia que parecía haber sido diseñada por un arquitecto loco.
Donde los números no van correlativos, sino que entran y salen en una especie de laberinto ajardinado y con plazoletas, algunas cerradas al tráfico, donde ni los bomberos podrían entrar en caso de incendio.
El taxista me llamó dos veces porque no encontraba la casa y no paraba de dar vueltas.
Vicente mientras tosiendo y sangrando.
Nuestros dos dormían plácidamente suponiendo que su padre no tenía un problema mayor que otras veces.
- “M., hija. Perdona que te despierte…. Mira cariño, papá se ha puesto un poco peor y nos vamos a ir a la clínica a que le vean otra vez. Por la mañana desayunáis y os vais a clase…Tendrán que hacerle pruebas y tardaremos en volver... Cerráis bien con la llave ¿vale?”
- “Si, mamá…no te preocupes…¿Qué le pasa a papá?”
- “Aún no lo sé. Nos lo dirán cuando lo vean…Ala cielo, duerme…y no te preocupes.”
El taxista no pudo encontrar la casa hasta casi las 3:00 de la madrugada.
Le pedí, que por favor entrara a ayudarme a sujetar a mi marido, por que se encontraba muy mal.
- “Señora. ¿Cómo no ha llamado a una ambulancia? No está para ir en taxi”
Cuando le expliqué el hombre no salía de su estupor.
Condujo lo más tranquilo que pudo pero nos mirábamos angustiados por el retrovisor.
Me di cuenta que no atinaba a entrar por la puerta de la clínica.
Dio unas vueltas y, por fin me dijo:
- “Lo siento señora. No me puedo acercar más a la entrada de urgencias. Mire, hay una acera muy larga y no puedo meter el coche hasta allí. Perdone, pero se tienen que bajar aquí y andar hasta allí. ¿Ve la puerta con el luminoso arriba? …Pues hasta allí…”
- “Está bien…Tranquilo. Ha hecho lo que ha podido. Ayúdeme a bajarlo, por favor…Y caminaremos hasta allí.”
- “Espere. Cierro y la ayudo. Usted no puede sola. Se le va a caer.”
Caminamos aquel trozo de acera, que me preció interminable, casi arrastrándolo porque se mareaba.
Era una noche extraña.
Había hecho un calor terrible durante el día y la noche se había vuelto gélida.
La temperatura era increíblemente baja.
Los tres íbamos temblando.
Por fin llegamos a la recepción de urgencias.
Al abrirse la puerta y vernos, la recepcionista saltó corriendo de su silla y regresó en un segundo con una silla.
- “Pero ¿Qué le pasa? ¿Ha tenido un accidente?”
- “No. Creo que le ha fallado la válvula aórtica.”
- “¿Y cómo no han venido antes?…Está perdiendo mucha sangre…”
- “Hemos estado aquí por la mañana pero lo mandaron para casa creyendo que era un problema digestivo”
- “Sujételo en la silla que ahora viene la doctora de urgencias y ya lo ve”. Me dijo la señorita mientras se alejaba de prisa.
Le agradecí al taxista su amabilidad antes de irse.
Nos quedamos solos en el hall.
Él intentando mantenerse erguido en la silla y yo recogiendo su sangre con la toalla a la que ya no le quedaba ni rastro de su color blanco.
Apresuradas llegaron la recepcionista y la joven doctora de urgencias.
martes, 5 de junio de 2007
HECHOS 1_Urgencias 14/06/1994
Mi esposo, Vicente Morillo Monje, de 45 años de edad, tenía implantada una válvula aórtica de Hancock desde el 17 de noviembre de 1979.
Comenzó a sentirse mal la noche del 14 de junio de 1994.
Devolvió la cena sin digerir.
Le dolía la cabeza, cosa que no era frecuente en él.
Pero no tenía fiebre.
Por la mañana seguía sintiéndose peor.
Tosía y echaba algunos esputos espumosos y rosados.
Acudimos al servicio de Urgencias a la Clínica Moncloa en la Avenida de Valladolid, Nº 83.
Cuando le operaron por primera vez estábamos asegurados en SANITAS.
El doctor Gabriel Artero Girao lo operó en la Clínica Ruber.
Nosotros no eramos ricos.
No hubíeramos podido permitirnos los servicios de aquella clínica.
Pero mi esposo era funcionario del estado.
Era Catedrático de Dibujo en el Instituto de Enseñanza Media, Mariano José de Larra.
Y pertenecía a MUFACE.
Por lo tanto podía elegir entre ser atendido médicamente por la Seguridad Social o por una entidad privada.
Él eligió SANITAS cuando se enteró que el Doctor Artero trabajaba para ellos.
Oyó hablar de que era un cirujano cardíaco muy bueno y quiso que él le operara.
Aquella operación salió muy bien.
Vicente se incorporó a trabajar antes del mes de haber sido implantada su válvula.
Pero aquella válvula debía ser sustituida a los 10 años por otra mecánica.
Aunque había tenido amagos, el cardíologo que le seguía esperó hasta ver que ya era imprescindible el cambio de dicha válvula porque era una operación de riesgo.
Mandó hacerle un eco-cardiograma en enero de 1994 y empezar a prepararle para la operación.
En algunas pruebas que le hicieron descubrieron que tenía litiasis (piedras en la vesícula).
Después de varios estudios realizados en abril de 1994 decidieron que dicha operación se realizaría cuando terminara el curso escolar.
Usarían la nueva técnica de “la paroscopia” porque entrañaba un riesgo menor para él.
El cambio de su válvula se pospuso para después de su restablecimiento.
El día 14 de junio de 1994, Vicente fue conduciendo su propio coche hasta la clínica.
Llegamos sobre las 10:00 de la mañana.
Fue atendido por un joven médico de guardia, Doctor Muffak Manla Barudi.
Le chequearon con 2 radiografías y un electro-análisis.
Sobre las 14:00 horas el doctor Manla me dijo que no tenía nada importante por lo que no necesitaba mayor observación.
Yo le insistí:
- "Doctor, Vicente, lleva la válvula puesta desde hace ya 15 años, y yo creo que le ha fallado. Oigo en su pecho un ruido extraño que jamás ha tenido antes. Se le oye un roce en la respiración acompañado de burbujas. Y tiene el esputo rosado. Debería usted dejarlo aquí, en observación. Yo estoy muy preocupada…"
El doctor Manla me dio una palmadita en la espalda y con cara de “vaya quiere saber más que el médico”, me dijo:
- "Tranquila. Sólo es un simple resfriado. Y si se pone peor vuelva a traerlo."
El doctor escribió en su informe: “No se observa patología urgente”.
Después de habernos pasado casi toda la noche sin dormir.
Sin tomar ni el desayuno, ni beber en toda la mañana (por si necesitaban hacerle análisis de sangre) regresamos arrastrando los pies hasta el coche.
Estaba aparcado al sol.
Era un horno por dentro.
Lo movió a la sombra y esperamos una media hora a que se enfriara.
Estaba muy pálido, sudoroso y tenía una tos seca.
Yo le sugerí que llamáramos un taxi.
Pero Vicente era de esas personas que llevan el coche hasta cuando van al servicio y muy difícil de convencer.
Comenzó a sentirse mal la noche del 14 de junio de 1994.
Devolvió la cena sin digerir.
Le dolía la cabeza, cosa que no era frecuente en él.
Pero no tenía fiebre.
Por la mañana seguía sintiéndose peor.
Tosía y echaba algunos esputos espumosos y rosados.
Acudimos al servicio de Urgencias a la Clínica Moncloa en la Avenida de Valladolid, Nº 83.
Cuando le operaron por primera vez estábamos asegurados en SANITAS.
El doctor Gabriel Artero Girao lo operó en la Clínica Ruber.
Nosotros no eramos ricos.
No hubíeramos podido permitirnos los servicios de aquella clínica.
Pero mi esposo era funcionario del estado.
Era Catedrático de Dibujo en el Instituto de Enseñanza Media, Mariano José de Larra.
Y pertenecía a MUFACE.
Por lo tanto podía elegir entre ser atendido médicamente por la Seguridad Social o por una entidad privada.
Él eligió SANITAS cuando se enteró que el Doctor Artero trabajaba para ellos.
Oyó hablar de que era un cirujano cardíaco muy bueno y quiso que él le operara.
Aquella operación salió muy bien.
Vicente se incorporó a trabajar antes del mes de haber sido implantada su válvula.
Pero aquella válvula debía ser sustituida a los 10 años por otra mecánica.
Aunque había tenido amagos, el cardíologo que le seguía esperó hasta ver que ya era imprescindible el cambio de dicha válvula porque era una operación de riesgo.
Mandó hacerle un eco-cardiograma en enero de 1994 y empezar a prepararle para la operación.
En algunas pruebas que le hicieron descubrieron que tenía litiasis (piedras en la vesícula).
Después de varios estudios realizados en abril de 1994 decidieron que dicha operación se realizaría cuando terminara el curso escolar.
Usarían la nueva técnica de “la paroscopia” porque entrañaba un riesgo menor para él.
El cambio de su válvula se pospuso para después de su restablecimiento.
El día 14 de junio de 1994, Vicente fue conduciendo su propio coche hasta la clínica.
Llegamos sobre las 10:00 de la mañana.
Fue atendido por un joven médico de guardia, Doctor Muffak Manla Barudi.
Le chequearon con 2 radiografías y un electro-análisis.
Sobre las 14:00 horas el doctor Manla me dijo que no tenía nada importante por lo que no necesitaba mayor observación.
Yo le insistí:
- "Doctor, Vicente, lleva la válvula puesta desde hace ya 15 años, y yo creo que le ha fallado. Oigo en su pecho un ruido extraño que jamás ha tenido antes. Se le oye un roce en la respiración acompañado de burbujas. Y tiene el esputo rosado. Debería usted dejarlo aquí, en observación. Yo estoy muy preocupada…"
El doctor Manla me dio una palmadita en la espalda y con cara de “vaya quiere saber más que el médico”, me dijo:
- "Tranquila. Sólo es un simple resfriado. Y si se pone peor vuelva a traerlo."
El doctor escribió en su informe: “No se observa patología urgente”.
Después de habernos pasado casi toda la noche sin dormir.
Sin tomar ni el desayuno, ni beber en toda la mañana (por si necesitaban hacerle análisis de sangre) regresamos arrastrando los pies hasta el coche.
Estaba aparcado al sol.
Era un horno por dentro.
Lo movió a la sombra y esperamos una media hora a que se enfriara.
Estaba muy pálido, sudoroso y tenía una tos seca.
Yo le sugerí que llamáramos un taxi.
Pero Vicente era de esas personas que llevan el coche hasta cuando van al servicio y muy difícil de convencer.
lunes, 4 de junio de 2007
Introducción
Han pasado 13 años.
Parece mucho tiempo.
Pero el tiempo no existe.
Es una medida inventada por los seres humanos para que contemos con que no somos eternos.
Antes de que leas lo que voy a escribir en este blog quiero que sepas que me ha costado mucho decidirme a publicar una sola palabra sobre la muerte de mi difunto esposo, Vicente.
Si lo hago ahora, no es por ti, sino por mí.
Creo que me hará bien.
Te aseguro que no soy rencorosa.
No nací con esta característica que tal vez me hubiera sido útil en algunos momentos de mi vida.
Nada de lo escriba será falso.
Pero estará filtrado por el cristal de cómo yo he visto, vivdo y sentido.
No puedo ser objetiva.
Pero no seré mentirosa tampoco.
Escribiré, tal y como siento.
Con el corazón.
No puedo hacerlo de otra forma.
Espero que sigas leyendo hasta el final, si te gusta lo que escribo.
Y siempre tendrás la opción de navegar lejos y olvidar lo que has leído si no es de tu agrado.
Nadie puede escribir a gusto de todos.
Pero yo no voy a escribir para el gusto de nadie.
También corro el riesgo de que nadie me lea.
No lo sentiría por mí, sino porque se estaría, de nuevo, ignorando la existencia de alguien que fue importante en mi vida, en la de mis hijos, y en la de casi todas las personas que lo conocieron.
Si has leído hasta aquí tal vez quieras seguir más allá.
Si es así te espero aquí, cuando tu quieras, para que sigas haciéndolo.
Espero no defraudarte.
Un saludo.
Berta
Parece mucho tiempo.
Pero el tiempo no existe.
Es una medida inventada por los seres humanos para que contemos con que no somos eternos.
Antes de que leas lo que voy a escribir en este blog quiero que sepas que me ha costado mucho decidirme a publicar una sola palabra sobre la muerte de mi difunto esposo, Vicente.
Si lo hago ahora, no es por ti, sino por mí.
Creo que me hará bien.
Te aseguro que no soy rencorosa.
No nací con esta característica que tal vez me hubiera sido útil en algunos momentos de mi vida.
Nada de lo escriba será falso.
Pero estará filtrado por el cristal de cómo yo he visto, vivdo y sentido.
No puedo ser objetiva.
Pero no seré mentirosa tampoco.
Escribiré, tal y como siento.
Con el corazón.
No puedo hacerlo de otra forma.
Espero que sigas leyendo hasta el final, si te gusta lo que escribo.
Y siempre tendrás la opción de navegar lejos y olvidar lo que has leído si no es de tu agrado.
Nadie puede escribir a gusto de todos.
Pero yo no voy a escribir para el gusto de nadie.
También corro el riesgo de que nadie me lea.
No lo sentiría por mí, sino porque se estaría, de nuevo, ignorando la existencia de alguien que fue importante en mi vida, en la de mis hijos, y en la de casi todas las personas que lo conocieron.
Si has leído hasta aquí tal vez quieras seguir más allá.
Si es así te espero aquí, cuando tu quieras, para que sigas haciéndolo.
Espero no defraudarte.
Un saludo.
Berta
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